🎬 La relación entre la creatividad y el negocio suele ser tensa, pero pocas veces alcanza el nivel de voltaje que se vivió entre dos de los ejecutivos más poderosos del mundo del entretenimiento. Steve Jobs, quien ya ocupaba un asiento clave en la junta directiva de Disney tras la venta de Pixar, no tuvo pelos en la lengua a la hora de juzgar los primeros pasos de la compañía con su nueva adquisición: Marvel.
📞 La anécdota, revelada por el propio Bob Iger en sus memorias, detalla una llamada telefónica que hubiera hecho temblar a cualquier otro ejecutivo. Tras asistir al estreno de Iron Man 2 junto a su hijo Reed, el genio de la manzana levantó el teléfono y disparó sin anestesia: “Llevé a Reed a ver Iron Man 2 anoche. Es una mierda”.

💥 Para Jobs, aquello no era solo una opinión de espectador; era una preocupación genuina sobre el rumbo creativo de la empresa. Disney acababa de comprar Marvel en 2009 y la estrategia estaba bajo la lupa. El fundador de Apple sentía que la calidad estaba siendo sacrificada, sentando un precedente sobre cómo las voces creativas deben influir en la dirección corporativa.
💰 Sin embargo, Bob Iger, perro viejo en la industria, optó por una defensa basada en la realidad financiera. Aunque el propio CEO admitió que la cinta protagonizada por Robert Downey Jr. no estaba entre sus favoritas, los números mandaban. Iger le retrucó a Jobs con un dato irrefutable: la película había recaudado 621 millones de dólares. Esa cifra, argumentó, justificaba la compra de la casa de cómics y aseguraba el futuro de la franquicia.

🧠 Este episodio refleja la filosofía de gestión que Jobs aplicó durante toda su carrera, diametralmente opuesta a la obediencia ciega. En una recordada charla en el MIT en 1992, dejó clara su postura: “No pagas a la gente para que haga lo que tú le dices que haga. Pagas para que te diga qué debería hacerse”.
📉 Para el creador del iPhone, la clave estaba en evitar la lógica de “ganar discusiones”, algo que solo desmotivaba al talento. Su método, perfeccionado en su etapa en NeXT, consistía en una “mesa chica” o Equipo de Normativa de ocho personas que solo debatía las 25 decisiones más críticas del año. ¿El resto? Se resolvía rápido. Jobs prefería tolerar errores a corto plazo si eso permitía que su equipo aprendiera y creciera con autonomía.
🧐 El Dato Curioso
Aunque Jobs odió Iron Man 2, su jugada maestra financiera con Disney fue histórica. Cuando vendió Pixar a Disney en 2006 por 7.400 millones de dólares, no pidió efectivo, sino acciones. Esto lo convirtió instantáneamente en el mayor accionista individual de The Walt Disney Company (con un 7%), superando incluso al sobrino del propio Walt Disney, Roy E. Disney. Por eso, cuando Jobs llamaba para quejarse, el CEO tenía que atender.
