Horror en Salta por una carnicería acusada de vender chorizos con restos de gato

Una noticia que sacudió la tranquilidad y el estómago de los vecinos de Salta. La Justicia tuvo que intervenir de urgencia en una carnicería situada en la calle Rodrigo Pereyra al 1800, luego de una denuncia que parece sacada de una película de terror: una clienta aseguró, sin titubear, haber encontrado restos de un felino dentro de un chorizo.

📋 Según la información brindada por el Ministerio Público Fiscal, la situación escaló rápidamente porque dos veterinarios, consultados por la propia denunciante, confirmaron que los restos hallados efectivamente serían compatibles con los de un gato.

🚓 El operativo, encabezado por el fiscal Federico Jovanovics, destapó un escenario higiénico desastroso. Las autoridades constataron que el local funcionaba desde hace 6 años sin habilitación ni permiso alguno para manipular alimentos, operando en la total informalidad.

🥩 Durante la inspección, se detectaron productos de origen dudoso, sin la refrigeración adecuada y en condiciones que las autoridades calificaron como no aptas para el consumo humano. Ante la gravedad de los hechos, Bromatología procedió al secuestro de muestras de chorizos, queso de cerdo y morcillas para realizar los análisis de rigor y determinar el alcance de la infracción al Código Alimentario Argentino.

⚖️ La responsable del establecimiento, una mujer de 52 años, ya fue imputada por el delito de suministro y almacenamiento de sustancias alimenticias peligrosas para la salud, mientras la comunidad espera los resultados finales del laboratorio.


🧐 El Dato Curioso Aunque solemos usar la frase popular “dar gato por liebre” como sinónimo de engaño, su origen es literal y gastronómico. Nació en las posadas y tabernas de la España del Siglo de Oro (siglos XVI y XVII), donde la carne de liebre o conejo era muy apreciada. Debido a la escasez o para ahorrar costos, algunos venteros inescrupulosos servían guisos hechos con carne de gato, disimulando el sabor con especias fuertes, una estafa que quedó inmortalizada en el refranero hispano.