El yaguareté y el puma no son enemigos: cómo logran convivir los grandes felinos de América

El jaguar o yaguareté (Panthera onca) y el puma (Puma concolor) son los dos grandes felinos carnívoros de América y cumplen el rol de depredadores tope en los ecosistemas donde habitan. Durante décadas se creyó que esta similitud los convertía en competidores directos y, por lo tanto, en enemigos naturales. Sin embargo, una nueva investigación científica desafía esa idea.

El estudio fue realizado por Hilton Entringer Jr., del Centro para el Estudio de Sistemas Marinos (CONICET–Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco), junto con Ana Carolina Srbek-Araujo, de la Universidad Vila Velha de Brasil, y fue publicado en la revista Biology.

Los investigadores analizaron cómo ambas especies logran coexistir en los mismos ambientes, desde México hasta Argentina, a pesar de tener tamaños corporales similares y requerimientos energéticos comparables.

Dietas diferentes, funciones compartidas

Para comprender esta convivencia, el equipo examinó la dieta del yaguareté y del puma en 21 poblaciones de América Latina. A partir del análisis de estudios previos y muestras de heces, identificaron qué presas consume cada especie y cómo varía esa elección según la región.

Los resultados mostraron que el yaguareté tiende a preferir presas grandes como ciervos y pecaríes, mientras que el puma presenta una dieta más flexible y diversa, que incluye grandes roedores, armadillos y osos hormigueros. Esta diferenciación, especialmente a nivel de familia y género de las presas, reduce la competencia directa entre ambos felinos.

“El puma mostró una mayor amplitud dietaria y una adaptabilidad constante, lo que le permite persistir en ambientes donde el yaguareté está presente”, señalaron los autores del trabajo.

Claves ecológicas para la conservación

Consultado por Infobae, el biólogo Andrés Novaro, investigador en manejo de fauna silvestre y director de conservación terrestre de WCS Argentina, explicó que el estudio demuestra que ni los grandes depredadores ni sus presas son redundantes dentro del ecosistema.

“Cuando se piensa en conservación, no solo importa la presencia de las especies, sino también su funcionalidad. Diferencias en las presas seleccionadas y en los hábitats utilizados permiten que el puma y el yaguareté coexistan”, afirmó.

Aunque ambos felinos cazan animales con características similares —en tamaño, hábitos y forma de desplazamiento—, cumplen funciones ecológicas parecidas utilizando especies distintas. De este modo, regulan las poblaciones de presas y contribuyen al equilibrio del ecosistema, evitando que una sola especie se vuelva dominante.

Un equilibrio frágil

Los científicos advirtieron que esta convivencia depende de un delicado equilibrio que puede verse alterado por la acción humana. La pérdida de hábitat, la caza y la disminución de presas silvestres amenazan tanto al yaguareté como al puma.

“El declive de cualquiera de estos componentes pone en riesgo la estabilidad del sistema”, señalaron los autores, quienes subrayaron que las estrategias de conservación deben incluir no solo a los grandes felinos, sino también a la diversidad de presas y a los ambientes que habitan.

Si bien el estudio se centró en el análisis de la dieta y no en datos demográficos, sus conclusiones aportan información clave para comprender cómo los grandes depredadores pueden compartir territorio en los paisajes de América Latina y para diseñar políticas de conservación más efectivas.