La mayoría de los eventos cardiovasculares —infartos, accidentes cerebrovasculares (ACV) e insuficiencia cardíaca— no ocurre de manera repentina ni imprevisible. Así lo demostró un amplio estudio internacional publicado en el Journal of the American College of Cardiology, que analizó más de 9 millones de historias clínicas en Corea del Sur y cerca de 7.000 en Estados Unidos.
La conclusión fue contundente: el 99% de estos eventos se produce en personas que ya presentaban al menos uno de los factores de riesgo clásicos, lo que refuerza la importancia de la prevención y el seguimiento médico a largo plazo.
“Los resultados muestran de manera clara que casi todas las personas que sufren un infarto o un ACV ya tenían alguna condición previa que podía haberse identificado y tratado a tiempo”, afirmó Philip Greenland, cardiólogo de la Universidad Northwestern y autor principal del trabajo.
Los cuatro factores de riesgo clave
El estudio identificó cuatro señales de alarma que se repiten de forma constante en quienes desarrollan enfermedades cardiovasculares: presión arterial elevada, colesterol alto, alteraciones en la glucosa y exposición al tabaco.
“El daño vascular comienza muchos años antes de que aparezcan los síntomas”, explicó a Infobae el cardiólogo Juan Pablo Costabel, jefe de la Unidad Coronaria del ICBA. “Más del 99% de quienes desarrollaron un infarto, un ACV o insuficiencia cardíaca había presentado previamente al menos uno de estos factores tradicionales”.
La hipertensión arterial fue el factor más frecuente: más del 93% de los pacientes que sufrieron un evento ya tenía valores elevados de presión. Además, hasta el 97% acumulaba al menos dos factores de riesgo no controlados.
Según Costabel, estos elementos no actúan de manera aislada. “La aterosclerosis es una enfermedad impulsada por la exposición crónica a colesterol LDL, hipertensión, hiperglucemia y tabaco. Son mecanismos que convergen en una misma vía patológica y generan daño acumulativo en las arterias”.
Umbrales que no deben ignorarse
La Asociación Americana del Corazón considera factores de riesgo valores de presión iguales o superiores a 120/80 mmHg, colesterol total por encima de 200 mg/dL, glucosa en ayunas desde 100 mg/dL y antecedentes de tabaquismo.
Incluso por debajo de los niveles clínicamente diagnosticados como enfermedad, más del 90% de quienes sufrieron un evento cardiovascular ya presentaba algún marcador alterado durante años.
El panorama en Argentina
La situación local refleja la tendencia global. Según la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, más de 12 millones de argentinos tienen hipertensión arterial, pero solo una minoría logra mantenerla controlada. Uno de cada cinco adultos fuma, un tercio presenta colesterol elevado y el 13% vive con diabetes.
A esto se suma que cerca del 70% de la población tiene exceso de peso o lleva una vida sedentaria, lo que incrementa aún más el riesgo cardiovascular.
Prevención: la estrategia más efectiva
Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte en Argentina y en el mundo. Frente a este escenario, los especialistas coinciden en que la prevención primaria es la herramienta más poderosa.
La Asociación Americana del Corazón recomienda cumplir con ocho pautas básicas: no fumar, llevar una alimentación saludable (como la dieta mediterránea o DASH), realizar actividad física regular, dormir entre siete y nueve horas, controlar el peso corporal y realizar chequeos periódicos de presión, colesterol y glucosa.
Aunque el impacto positivo de estos hábitos está ampliamente demostrado, solo el 4% de las personas cumple con todos los criterios ideales de salud cardiovascular.
“Los casos de infarto o ACV sin factores de riesgo son excepcionales”, concluyó Costabel. “Cuando un paciente parece no tenerlos, lo que suele faltar no es el riesgo, sino su reconocimiento previo. Años de valores subóptimos son suficientes para generar daño”.
La evidencia es clara: anticiparse, controlar y actuar a tiempo sigue siendo la mejor defensa contra la principal amenaza para la salud cardiovascular.
