OpenAI anunció el lanzamiento de ChatGPT Health, una plataforma que integra inteligencia artificial con datos personales de salud para brindar respuestas personalizadas y confidenciales a consultas vinculadas con el bienestar y la medicina. La iniciativa surge en un contexto de alta demanda: según datos de la propia compañía, más de 230 millones de personas en todo el mundo solicitan cada semana consejos de salud y bienestar a través de ChatGPT.
El objetivo principal de ChatGPT Health es permitir que los usuarios conecten de manera segura sus registros médicos y aplicaciones de salud —como Apple Health y MyFitnessPal— para comprender mejor sus análisis clínicos, hábitos diarios y rutinas. La herramienta también apunta a ayudar a los usuarios a prepararse antes de consultas médicas y a resolver dudas frecuentes sobre alimentación, ejercicio y estilo de vida.
Desde OpenAI remarcan que, si bien la plataforma introduce avances significativos en personalización y control de datos, no está diseñada para realizar diagnósticos ni prescribir tratamientos médicos. El sistema promueve de forma explícita la consulta con profesionales de la salud ante síntomas relevantes o situaciones críticas, y cuenta con salvaguardas para evitar respuestas alarmistas, especialmente en temas sensibles como la salud mental.
El desarrollo de ChatGPT Health contó con la participación de más de 260 médicos de 60 países y múltiples especialidades. Durante dos años, este grupo evaluó más de 600 mil interacciones del modelo, lo que permitió establecer criterios clínicos enfocados en la seguridad, la claridad comunicacional y la pertinencia de las respuestas.
La plataforma incorpora además estándares de evaluación propios, como el marco HealthBench, orientados a medir la utilidad práctica de las respuestas y su alineación con el criterio médico real, más allá de pruebas teóricas.
En la práctica, ChatGPT Health permite enlazar aplicaciones como MyFitnessPal o Function para analizar hábitos alimenticios y de actividad física, así como servicios de intercambio seguro de datos médicos como b.well, una red estadounidense utilizada por más de 2,2 millones de proveedores de salud. La conexión con estas aplicaciones es opcional y requiere siempre el consentimiento expreso del usuario.
En materia de privacidad, OpenAI asegura que ChatGPT Health funciona en un entorno separado del resto de las conversaciones. Los diálogos y archivos médicos se almacenan de forma independiente, con cifrado tanto en tránsito como en reposo. Los usuarios pueden revisar, eliminar historiales médicos y gestionar permisos de acceso desde la configuración, y la compañía afirma que estos datos no se utilizan para entrenar sus modelos de lenguaje.
No obstante, OpenAI reconoce ciertas limitaciones. El sistema no cuenta con cifrado de extremo a extremo y, ante órdenes judiciales o situaciones de emergencia, los datos podrían ser entregados a las autoridades. Además, el cumplimiento de la normativa estadounidense HIPAA solo aplica en entornos clínicos y no en el uso individual del producto.
Por el momento, la función que permite conectar registros médicos y determinadas aplicaciones está disponible únicamente en Estados Unidos. El acceso a ChatGPT Health se encuentra en una fase escalonada y de prueba, mediante lista de espera, y excluye de momento al Espacio Económico Europeo, Suiza y el Reino Unido.
Durante la presentación, los ejecutivos de OpenAI también reconocieron los riesgos asociados al uso de inteligencia artificial en el ámbito sanitario, como la ansiedad o la hipocondría. Aunque la empresa asegura haber reforzado los controles para priorizar la seguridad y la derivación a servicios médicos tradicionales, antecedentes de errores y brechas de seguridad en el sector refuerzan la recomendación de utilizar la plataforma con cautela, especialmente al tratar información sensible.
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