Jane Austen, una de las escritoras más influyentes de la literatura inglesa, nunca contrajo matrimonio, pese a que sus novelas se convirtieron en emblemas del ideal romántico. Esta aparente contradicción despertó durante siglos la curiosidad de lectores y especialistas, dando lugar a múltiples teorías sobre su vida privada. Sin embargo, los estudios biográficos más sólidos señalan que su soltería respondió a motivos profundos vinculados a su vocación literaria y al contexto social de la Inglaterra georgiana y victoriana.
Mientras las heroínas creadas por Austen luchaban por elegir pareja por amor y no por conveniencia económica, la autora permaneció soltera en una sociedad donde el matrimonio era casi la única vía de estabilidad para las mujeres de clase media y alta. La reconstrucción de su vida se apoya en cartas personales, testimonios y en el modo en que su familia moldeó su imagen pública tras su muerte, ocurrida en 1817.
La figura de Jane Austen como “solterona virtuosa” se consolidó rápidamente gracias a su hermano Henry, quien redactó la nota autobiográfica que acompañó la publicación póstuma de La abadía de Northanger y Persuasión. Durante décadas, esta imagen satisfizo la sensibilidad victoriana y evitó indagar en las razones reales de su decisión. Recién a mediados del siglo XX, críticos como Q. D. Leavis comenzaron a cuestionar esa representación, abriendo el camino a interpretaciones más complejas sobre su personalidad y su vida privada.
Entre las teorías más difundidas, algunas especularon sobre una posible orientación sexual hacia mujeres, aunque no existe evidencia documental que respalde esa hipótesis. Las biografías sí registran vínculos afectivos con hombres. Entre ellos, el romance juvenil con Tom Lefroy, frustrado por razones económicas, y la atracción hacia un joven clérigo identificado como Samuel Blackall, quien finalmente se casó con otra persona. A estos episodios se suma la breve aceptación y posterior rechazo de una propuesta de matrimonio de Harris Bigg-Wither en 1802, que ilustra las presiones sociales y materiales que enfrentaba Austen.
Aceptar ese matrimonio le habría garantizado seguridad económica, pero Jane Austen optó por preservar su independencia. En una época en la que las mujeres carecían de autonomía financiera, el matrimonio implicaba obligaciones domésticas y sociales que podían entrar en conflicto con cualquier aspiración intelectual o artística.
Otra teoría controvertida surgió en la década de 1990, cuando un ensayo sugirió una relación incestuosa con su hermana Cassandra. Esta hipótesis fue descartada por la aparición de documentos que demostraron que ambas dormían en camas separadas y por el hecho de que Cassandra estuvo comprometida hasta la muerte de su prometido en 1797. No obstante, la destrucción de muchas cartas por parte de Cassandra alimentó el misterio en torno a la intimidad de la escritora.
El argumento más respaldado por los especialistas sostiene que la soltería de Jane Austen fue una elección consciente para proteger su independencia creativa. Desde muy joven demostró una vocación firme por la escritura y, aun en períodos de menor productividad, nunca abandonó su práctica literaria. Su etapa más fructífera comenzó al instalarse en Chawton, donde contó con el tiempo y la tranquilidad necesarios para desarrollar sus novelas más reconocidas.
Para Austen, el matrimonio representaba un posible obstáculo para su carrera. Temía que un esposo le exigiera relegar la escritura, por lo que eligió un camino que le permitiera conservar un espacio propio de libertad. Esta decisión se refleja en su participación activa en el proceso editorial, el control de sus contratos y la publicación de sus obras con recursos propios, una actitud pionera entre las mujeres de su tiempo.
El legado de Jane Austen no reside solo en haber creado heroínas que desafiaron los matrimonios por interés, sino también en su propia vida: una autora que eligió la independencia y la creación literaria por sobre la seguridad económica. Esa decisión, contracultural para su época, fue clave para el desarrollo de una obra que sigue vigente y que la consolidó como una figura central de la historia de la literatura.
