Los diez mejores papeles de la historia del cine: actuaciones que redefinieron el arte de actuar

La historia del cine está hecha de imágenes, relatos y emociones, pero también de cuerpos y voces que lograron algo excepcional: desaparecer detrás de un personaje. A lo largo de más de un siglo, algunas actuaciones trascendieron su tiempo, redefinieron la manera de actuar frente a cámara y se convirtieron en referencia obligada para generaciones de intérpretes. Esta selección reúne diez papeles que, por su complejidad, impacto cultural y potencia expresiva, forman parte del canon cinematográfico.

1. Marlon Brando – Vito Corleone (El Padrino, 1972)
Brando creó un personaje que parecía existir antes y después de la película. Su economía de gestos, su voz casi susurrada y su presencia magnética redefinieron el realismo actoral en Hollywood. Vito Corleone es autoridad, ternura y amenaza en un mismo cuerpo.

2. Meryl Streep – Sophie Zawistowski (La decisión de Sophie, 1982)
Una de las actuaciones más devastadoras del cine. Streep construyó un personaje atravesado por el trauma y la culpa con una sensibilidad extrema, logrando una interpretación que aún hoy se estudia por su profundidad emocional y su dominio técnico.

3. Daniel Day-Lewis – Daniel Plainview (Petróleo sangriento, 2007)
Una actuación feroz, física y vocal, que convierte la ambición en un monstruo humano. Day-Lewis no interpreta a Plainview: lo encarna hasta volverlo incómodo, hipnótico e inolvidable.

4. Robert De Niro – Travis Bickle (Taxi Driver, 1976)
De Niro creó el retrato definitivo de la alienación urbana. Su Travis Bickle es perturbador, frágil y violento, una bomba emocional a punto de estallar que marcó un hito en la actuación psicológica moderna.

5. Katharine Hepburn – Eleanor of Aquitaine (El león en invierno, 1968)
Hepburn ofrece una clase magistral de inteligencia actoral. Su reina es filosa, irónica y poderosa, y demuestra que la actuación puede ser verbal, cerebral y feroz sin perder emoción.

6. Anthony Hopkins – Hannibal Lecter (El silencio de los inocentes, 1991)
Con apenas 16 minutos en pantalla, Hopkins creó uno de los villanos más icónicos del cine. Su quietud, su mirada y su control absoluto del ritmo transformaron el terror en sofisticación pura.

7. Al Pacino – Michael Corleone (El Padrino, 1972)
Si Brando construyó el mito, Pacino mostró su degradación. La transformación de Michael Corleone, de joven introvertido a jefe mafioso implacable, es una de las evoluciones actorales más complejas jamás filmadas.

8. Vivien Leigh – Scarlett O’Hara (Lo que el viento se llevó, 1939)
Leigh dio vida a un personaje tan fascinante como detestable. Su Scarlett es caprichosa, resiliente y contradictoria, y sigue siendo uno de los retratos femeninos más influyentes de la historia del cine clásico.

9. Joaquin Phoenix – Arthur Fleck (Guasón, 2019)
Una actuación corporal y emocionalmente extrema. Phoenix construyó un personaje frágil y perturbador que incomoda porque obliga al espectador a mirar de frente el dolor, la exclusión y la violencia social.

10. Ingrid Bergman – Ilsa Lund (Casablanca, 1942)
Bergman convirtió la contención en arte. Su Ilsa es deseo reprimido, nostalgia y dignidad. Una actuación sutil que demuestra que el silencio y la mirada también pueden ser protagonistas.

Estas interpretaciones no solo brillaron en su tiempo: moldearon el lenguaje actoral, influyeron en generaciones posteriores y siguen siendo referencia obligada en escuelas de cine y teatro. Son pruebas vivas de que, cuando una actuación es verdaderamente grande, el cine deja de ser solo una película y se convierte en historia.