Adiós a MTV: el canal que educó sentimentalmente a generaciones y cambió para siempre la forma de escuchar música

Es diciembre, esa franja extraña del calendario que existe entre Navidad y Año Nuevo, cuando la ciudad baja el volumen. Buenos Aires late a otro ritmo: menos autos, menos gente, menos urgencias. El calor se pega al cemento y el cansancio del año se mete en los cuerpos. En ese clima suspendido, mientras un auto avanza por la avenida Álvarez Thomas y “November Rain” suena en los parlantes, la mente se fuga directo a los noventa, a MTV y a la imagen inolvidable de Slash trepado al piano de Axl Rose.

Esa escena —repetida hasta el cansancio en la pantalla— resume una época. MTV fue mucho más que un canal de música: fue una máquina de producir imágenes que se volvieron memoria colectiva. La boda, el solo de guitarra en el desierto, el diluvio que arruina la fiesta y la convierte en tragedia. Todo eso se aprendió mirando televisión.

MTV comenzó a transmitir el 1° de agosto de 1981 y lo hizo con una declaración de principios: el primer video emitido fue “Video Killed the Radio Star”, de The Buggles. El videoclip había llegado para quedarse. Desde entonces, el canal revolucionó la industria musical y la forma de consumir cultura. Aunque en sus inicios reprodujo las lógicas raciales de su tiempo —emitía solo artistas blancos—, la insistencia del público abrió la puerta a Michael Jackson y, con él, a generaciones enteras de artistas afrodescendientes.

Desde Estados Unidos, MTV expandió su imperio al mundo. Madonna, Britney Spears, Oasis, Nirvana, Soda Stereo, Los Fabulosos Cadillacs, Blur, las Spice Girls, Shakira, Ricky Martin y tantos otros multiplicaron ventas, audiencias y reconocimiento global. Pero el mayor legado fue otro: millones de espectadores educaron el oído y la mirada, descubrieron sonidos lejanos y comprendieron que la música también se narra.

En América Latina, los MTV Unplugged se convirtieron en hitos culturales. No hubo casi ninguno irrelevante. Allí, artistas consagrados mostraron otras versiones de sí mismos y bandas emergentes encontraron consagración. Kurt Cobain dejó una despedida sin saberlo; Cerati, Vicentico, Shakira y Ricky Martin ampliaron fronteras; Oasis trasladó sus peleas fraternas al formato acústico. La música viajaba y el público aprendía.

MTV también supo construir momentos históricos fuera de los estudios. Los Video Music Awards narraron la historia del pop en tiempo real. El beso entre Madonna y Britney Spears en 2003 —con Christina Aguilera como testigo y protagonista— recorrió el mundo antes de que existiera la palabra “viral”. Al día siguiente, ese gesto era conversación obligada en escuelas, oficinas y diarios. MTV lo había hecho otra vez.

El 31 de diciembre de 2025, el MTV que nació en 1981 se despidió casi por completo. Cerraron señales como MTV Music, MTV 80s, MTV 90s, Club MTV y MTV Live en gran parte de Europa, América Latina y Oceanía. El motivo es evidente: la música hoy se consume a demanda, a través de plataformas como Spotify y YouTube. El ritual de esperar que pasen “ese” video quedó atrás.

MTV continuará existiendo en Estados Unidos, enfocada en realities y contenidos animados. Pero el canal que narró la historia de la música popular, que convirtió la espera en deseo y la imagen en emoción compartida, ya no está. En una era de inmediatez, donde nueve minutos parecen eternos, queda agradecerle a MTV por haber construido un paraíso adolescente al que todavía se puede volver con una canción, una imagen o un recuerdo.

Porque hay despedidas que no son un final, sino una forma de decir gracias.