Lo que prometía ser una noche de celebración futbolera terminó empañada por desplantes, desorganización y una desconexión llamativa.
El protagonista de este desencuentro fue nada menos que Ronaldinho Gaúcho, quien viajó a Polonia para participar en un partido de exhibición… aunque su presencia, más que encender pasiones, encendió críticas.
El evento tuvo lugar en el Estadio de Silesia, en la ciudad de Chorzów, y buscaba reunir a leyendas del fútbol brasileño y polaco en una velada nostálgica y festiva. Sin embargo, entre autobuses privados, vestuarios exclusivos y una salida anticipada, la participación del ex Balón de Oro dejó más preguntas que sonrisas.
🕰️ Retrasos, exigencias y cero contacto con la prensa
Según detalló el periodista polaco Mateusz Borek, en el programa Moc Futbolu de Kanal Sportowy, Ronaldinho llegó dos horas tarde a la cena oficial previa al partido. Aunque saludó a los patrocinadores, evitó por completo a los medios de comunicación.
El día del partido, exigió transporte privado hacia el estadio y solicitó un vestuario exclusivo, aislándose del resto del plantel. En la cancha, jugó hasta el minuto 73… y en cuanto salió, también se fue: sin ducha, sin saludar, sin esperar el final del encuentro. Según Borek, es probable que ni siquiera supiera cómo terminó el partido.
🎭 Un espectáculo con sabor a improvisación
La organización tampoco salió bien parada.
Cada equipo apenas presentó 13 jugadores, una camiseta faltó para un brasileño, y la definición por penales tomó por sorpresa a todos, público incluido. Lo que debía ser una fiesta terminó pareciendo una función mal ensayada.
Entre los nombres presentes destacaron exfutbolistas como Helton, Roger Guerreiro, Diego Souza, Diguinho, Josué, Grafite, Aldair, Łukasz Piszczek y Jakub Błaszczykowski, además del propio Ronaldinho, que llegó acompañado por su hijo y su hermano.
Pero el foco de los asistentes estuvo en la actitud del brasileño, completamente desvinculado del espíritu colectivo. No participó del calentamiento, ni interactuó con sus colegas, ni compartió gestos con los fanáticos polacos. Para muchos, una decepción vestida de ídolo.
📱 El otro relato: la versión de Ronaldinho
Como si se tratara de dos realidades paralelas, Ronaldinho publicó en su cuenta de X (antes Twitter) un mensaje muy diferente al que se vivió en Polonia:
“¡Gracias Polonia! ¡Qué noche tan increíble con casi 60 mil personas en el estadio! ¡Una fiesta preciosa!”
“Gracias a todos los atletas que participaron, fue una sensación muy especial estar en el campo con mi hermano y mi hijo… Una película se reprodujo en mi cabeza, con Helton también dando paso a su hijo.”
“Nuestra vida está dedicada al fútbol y recibir cariño en un país tan lejano al nuestro solo me hace agradecerlo con todas mis fuerzas… Hoy solo quiero agradecer a Dios y a todos ustedes, mis amigos, familia y compañeros, ¡¡¡me trajeron hasta aquí!!!! Gratitud”.
🤔 ¿Fútbol de exhibición o exhibición de distancia?
Lo cierto es que la visita de Ronaldinho dejó una sensación extraña.
Entre el relato edulcorado del astro y el descontento palpable en la comunidad futbolera local, se abre el debate: ¿hasta qué punto las estrellas retiradas deben responder a las expectativas de quienes aún las veneran?
Lo que está claro es que no siempre la nostalgia alcanza para sostener el espectáculo.