“Volver al futuro”: la historia oculta detrás del reconocido auto Delorean

El creador del auto icónico de Volver al futuro fue John DeLorean, un hombre con mucho carisma que irrumpió en los años cincuenta en el negocio de los autos. Después de recibirse de ingeniero industrial tuvo un crecimiento profesional meteórico.

Trabajó en las empresas Chrysler, Packard y General Motors, ocupando cada vez puestos más importantes. Como director general de Pontiac, división de General motors fue el responsable de crear una canción para dar a conocer el Pontiac GTO.

Para eso se puso en contacto a un grupo de rock llamado Ronny & The Daytonas y con un encargado de publicidad para que hiciese la letra. El resultado, titulado G.T.O. fue un sonido parecido al de los Beach Boys, que terminó vendiendo un millón de discos.

Esto obviamente también ayudó a incrementar las ventas del coche por encima de las 100.000 unidades. El single llegó al número cuatro en la lista de Billboard en 1964. En 1973 su imparable ambición le llevó a fundar su propia empresa, DeLorean Motor Company (DMC).

Esta empresa se dispuso a llevar a cabo uno de los proyectos personales más grandes, el lanzamiento del coche del futuro. La idea era el DeLorean DMC-12, un vehículo con glamour, pero mundano y por lo tanto, accesible a cualquier persona.

La fabrica fue instalada en Irlanda del norte y para financiar este proyecto contribuyeron algunos amigos del mundo del espectáculo como el presentador Johnny Carson y el actor y cantante Sammy Davis Jr.

John Delorean usó toda su influencia para pedirle dinero al Gobierno británico, liderado por Margaret Thatcher. Ella finalmente terminó aceptando e invirtiendo en la factoría 120 millones de dólares, de los 200 necesarios para arrancar. Siempre bajo la idea de que generaría miles de puestos de trabajo.

Pronto empezaron los contratiempos. La patente que había comprado DeLorean para conseguir un modelo muy ligero y por tanto de menor consumo, no funcionó. A esto se le suman problemas de ingeniería, que terminaron elevando el precio estimado de venta hasta unos 25.000 dólares, algo imposible de pagar a comienzos de los ochenta.

Hasta ahora, eran temas que estaban contemplados por Delorean, pero la peor dificultad fue que el Gobierno británico empezó a sospechar que el dinero que le daba a la compañía se desviaba al bolsillo de su dueño. Motivo por el que abrieron una investigación que no halló pruebas que lo confirmaran, pero igualmente decidieron cerrar el grifo. Como resultado, en 1982 DeLorean Motor Company se declaró en quiebra.

Pese a todo, se llegaron a fabricar unas 9.000 unidades que después de la quiebra se vendían por debajo del precio de costo. Igualmente, su diseño, sus puertas de alas de gaviota y su carrocería de acero inoxidable pulido, sin pintura, lo hicieron pasar a la posteridad y ser un auto de culto. Obviamente, su participación en “Volver al futuro” le dio más valor todavía.