Se salvó de morir por un virus pero perdió 20 años de recuerdos

Una mujer de 43 años se salvó de milagro y superó un virus raro, pero cuando despertó, se dio cuenta de que había perdido parte de su memoria. “Se me habían desvanecido unos 20 años de recuerdos”, expresó.

La mujer que sobrevivió a un virus raroLa mujer que sobrevivió a un virus raro

Una mujer de 43 años, Claire Muffett-Reece, terminó internada en el hospital con un virus raro que le provocó la pérdida de al menos 20 años de recuerdos. Ella pensaba que estaba resfriada y se fue a acostar como cualquier día normal, pero tenía una enfermedad grave y perdió gran parte de su memoria.

La mujer es oriunda de Reino Unido, periodista y vive junto a su esposo Scott y sus dos hijos en el condado inglés de Essex. El pasado mes de junio, empezó a tener síntomas parecidos a un resfriado común. “A la mañana siguiente, Scott intentó despertarme, pero no me moví. Me llevaron en ambulancia al Hospital Broomfield de Chelmsford, donde padecí convulsiones. Me conectaron a un respirador”, explicó en una entrevista.

Luego de una semana, decidieron trasladarla al Royal London Hospital para recibir ayuda más especializada. Allí se sometió a varios exámenes, ya que pensaron que tenía sangrado en el cerebro. “Los neurólogos confirmaron que mi cerebro se encontraba inflamado debido a una encefalitis, probablemente causada por un virus que me había infectado. A Scott y a mis padres les dijeron que se prepararan para lo peor”, detalló.

La encefalitis podría ser causada por infecciones víricas, como el virus del herpes simple o varicela; un problema con el sistema inmune, que ataca por error al cerebro provocando su inflamación; o infecciones bacterianas o fúngicas. Algunos tipos de encefalitis son transmitidos por mosquitos (como la encefalitis japonesa), garrapatas (como la encefalitis transmitida por garrapatas) y mamíferos (como la rabia). No se puede contraer la encefalitis de otra persona”, aseguró el Servicio Nacional de Salud.

Claire estuvo 16 noches en terapia intensiva y conectada al respirador. Pudo sobrevivir pero el virus le dejó lagunas en su memoria: “Una de las primeras cosas que pregunté fue: “¿Cómo están nuestros gatos?”. Me contestaron que fallecieron, uno de ellos muchos años atrás y el otro una semana antes de que yo enfermara. A partir de ahí, quedó claro que se me habían desvanecido unos 20 años de recuerdos”.