Por qué los espejos dan miedo, según la Ciencia

A lo largo de los años, los espejos han sido fuente de fascinación para diferentes culturas y pueblos. Ahora la ciencia explica por qué.
Por qué los espejos dan miedo, según la Ciencia

Durante siglos, los espejos se han utilizado para contar el futuro, ver el pasado o buscar la verdad de las cosas. Son un recurso muy utilizado también en el cine de terror como un símbolo de miedo.

Esto es así, porque los espejos son la mejor herramienta para poder capturar lo que nuestros ojos no pueden ver: reflejos, presencias o entes que solo el cristal puede atrapar. Y este no es un argumento en vano, sino que la ciencia lo valida.

Lo cierto es que, todos los días usamos espejos. Este es un objeto imprescindible en cualquier hogar. Los más coquetos lo utilizan muy a menudo y los más sobrios lo justo y necesario para chequear el aspecto que presentan ante los demás.

De acuerdo a lo que explican los investigadores, los cerebros humanos son realmente rápidos para malinterpretar lo que vemos en un espejo, a menudo asustándonos en lo que dura un espasmo visual.

Ahora bien, estas leyendas y mitos sobre los poderes de los espejos datan de la Antigüedad. Según la folclorista de la Universidad de Binghamton Elizabeth Tucker,”Es en el período medieval cuando empezamos a tener historias de invocaciones deliberadas utilizando superficies reflectantes, ya sean espejos o el agua”.

En aquellos tiempos, circulaba el mito de que si se invocaba el rostro de una persona que querías en el espejo, sería siempre tu amado. Esta superstición sobrevivió mucho más allá de la Edad Media. De hecho, en las típicas tarjetas con las que se felicitaba Halloween en Estados Unidos a principios del siglo XX aparecen mujeres jóvenes mirándose en los espejos, junto con rimas como “En Halloween, mírate en el espejo. La cara de tu futuro esposo pasará ante ti”.

Y esta narrativa no fue solo cosa del pasado, sino que perdura hasta nuestros días. De hecho, existen experimentos que han demostrado que ni siquiera hace falta un espejo para que ocurra la llamada ilusión de la cara extraña. Basta con mirar fijamente la cara de otra persona.

En este sentido,el psicólogo italiano Giovanni Caputo explica que este mecanismo se llama “trastorno de personalidad múltiple” y se trata de “), una condición en la que las identidades de las personas se dividen en diferentes personas. Esto, por lo general, ocurre como un mecanismo de defensa para un trauma extremo.

El profesional, demostró a través de un estudio que, cuando las personas se miran fijamente en un espejo con poca luz, a menudo verán que sus rostros se deforman y cambian.