Por qué creemos en la suerte

¿Existe la suerte? ¿Y creer en ella hace que podamos aprovecharla mejor?

Recientemente me gané un par de boletos para ir al cine. Y luego un corte de pelo gratuito. Aunque me considero escéptica respecto de la fortuna, no pude evitar preguntarme si podría tener un golpe de suerte en una tercera ocasión.

Al día siguiente me asaltaron y pensé: ¿fue mala suerte que me quitaran el bolso?, ¿o acaso fue buena suerte que resultara ilesa?

Ninguna de las dos. Fue un evento fortuito. Al evaluar los riesgos de caminar por una calle desconocida, la suerte no fue uno de los factores que entra en la ecuación. De forma inconsciente, tuve en cuenta la hora del día -el comienzo de la tarde- y si había alumbrado público en la zona que parecía aislada.

“La suerte es simplemente un aspecto interesante del proceso en el que asumimos riesgos y oportunidades”, afirma el psicólogo Mike Aitken, de la Universidad de Cambridge, en Inglaterra.

Aitken es cofundador de proyecto de investigación de la BBC “La gran prueba de riesgo”, que explora qué tipo de personas son más propensas a enfrentarse a peligros y riesgos y qué clase individuos tratan de evitarlos.

“Todos podemos recordar días en los que nos ocurrieron buenas cosas y días en los que nos sucedieron cosas malas, y atribuiremos la diferencia a un jornada de buena o mala suerte. En tal sentido, podríamos argumentar que la fortuna sí existe”, explica el psicólogo.

Suerte y percepción del riesgo

Sin embargo, algunas personas creen que la suerte influye en los eventos externos, por ejemplo, que si compran un boleto de lotería un “día afortunado” tendrán más posibilidades de ganar.

“Ésta es una creencia mucho más difícil de justificar, porque no hay forma de comprobar que el día en el que se adquiere el boleto potencia las posibilidades de triunfar”, dice Aitken.

Gato negro
Pie de foto,Un gato negro que se nos cruza: ¿mero azar o mal augurio?

La prueba de riesgo de la BBC trata de averiguar cómo la fe en la suerte afecta nuestra manera de percibir los riesgos que tomamos en nuestra vida cotidiana.

En parte se base en la prueba BIGL (Belief In Good Luck, en inglés), la escala para medir la creencia de las personas en la buena fortuna, desarrollada en 1997 por dos psicólogos canadienses.

Algunos piensan que la suerte “tuerce” los eventos en su favor, mientras que otros sostienen que la fortuna es aleatoria y, por lo tanto, poco fiable.

El estudio canadiense que culminó con el desarrollo de la escala BIGL desacreditó la idea de que la creencia en la suerte se relacionaba con la autoestima de un individuo y su satisfacción general con la vida.

Sin embargo, aquellos que piensan que son afortunados de forma natural suelen ser optimistas sobre la posibilidad de un éxito futuro luego de vivir un evento que consideran un “golpe de suerte”, lo que los vuelve más confiados.

Supersticiones y amuletos

Creer que el éxito de uno se debe, al menos en parte, a la buena fortuna nos lleva a intentar controlar la suerte.

A menudo, los atletas y los que realizan apuestas llevan amuletos o se valen de rituales supersticiosos en medio de una racha ganadora, tales como llevar la misma camiseta o comer el mismo alimento de la suerte, o simplemente tocar madera. Porque puede que sigan ganando.

Hay dos métodos para decidir si tomar el riesgo o dejar el resultado a la suerte, tanto si se trata de apostar, lanzarse en ala delta o llevar un paraguas por si acaso llueve: la razón o la intuición.

Pajaritas de papel
Pie de foto,No hay lugar del mundo exento de supersticiones.

“Por un lado está el análisis del riesgo, en el que por ejemplo estudias las posibilidades de ganar la lotería”, dice el profesor David Spiegelhalter, otro especialista de la Universidad de Cambridge que participó en la creación de la prueba de la BBC.

“Luego está el riesgo como sentimiento, que puede estar influido por el estado de ánimo: ‘Éste es un buen día para mí, voy a tomar un riesgo y hacer esto tan atrevido'”.

Quizá por eso el día del robo no me di la vuelta y tomé lo que parecía un atajo por una calle solitaria: me estaba sintiendo afortunada. Quizá debí cruzar los dedos… ¿o hubo un gato negro que se atravesó por mi camino?

Los psicólogos dicen que creer en la suerte puede cumplir una función útil.

Podría ayudarnos a enfrentar eventos como un accidente, un atraco o un desastre natural, haciendo que nos sintamos más optimistas cuando las circunstancias están más allá de nuestro control.

Quizás debería haber comprado un boleto de lotería después de todo…