Le organizaron una fiesta sorpresa aunque no quería y tendrán que pagarle más de 50 millones de pesos: “Apretó los puños”

Aunque les había pedido a sus compañeros de trabajo que no le organicen una fiesta sorpresa, ellos lo hicieron igual y él sufrió un ataque de pánico.

Le organizaron una fiesta sorpresa aunque no quería y tendrán que pagarle más de 50 millones de pesos: “Apretó los puños”Le organizaron una fiesta sorpresa aunque no quería y tendrán que pagarle más de 50 millones de pesos

A Kevin Berling nunca le gustaron los festejos de cumpleaños. Por esta razón, les pidió a sus compañeros de trabajo que no organicen ninguna celebración, en especial si se trataba de una fiesta sorpresa. Sin embargo, todos hicieron oídos sordos ante el pedido y el mismo los llevó a un gran problema con la Justicia.

Kevin Berling, oriundo de Kentucky (Estados Unidos), padece las celebraciones ya que las mismas suelen darle crisis de ansiedad. Por esta razón, les había pedido a sus compañeros de trabajo que no le organicen una fiesta sorpresa por su cumpleaños. Al verse sorprendido por la misma, el joven sufrió un ataque de pánico.

La reacción de Kevin, la cual era de esperarse, le valió el despido. ¿Por qué? Porque sus superiores consideraron su reacción como “violenta”. Sin embargo, el episodio no terminó acá ya que el hombre decidió comenzar un juicio considerando que, a pesar de su pedido, sus empleadores no habían actuado de manera correcta.

En el juicio que se llevó a cabo, Kevin declaró que había pedido al gerente de su oficina del laboratorio de Gravity Diagnostic que no le hiciera una fiesta sorpresa debido a su trastorno de ansiedad. Además declaró que cuando se enteró de la celebración, se fue a su auto para poder respirar y calmar su estrés.

Los superiores de Kevin Berling consideraron su reacción como “violenta” y lo despidieron

Al día siguiente, tuvo otro ataque de pánico en una reunión con dos supervisores que le hablaron sobre su “comportamiento sombrío”, según informó el New York Times. Tres días después recibió un correo electrónico donde le informaban su despido. Pocos días después presentó una demanda en contra de su trabajo.

El 31 de marzo, un jurado otorgó a Berling $150,000 en salarios y beneficios perdidos y 300 mil por sufrimiento, vergüenza y pérdida de autoestima después de descubrir que había sido discriminado por su discapacidad. Según informaron, un abogado del laboratorio comentó que ahora la compañía impugnará el veredicto y podría presentar una apelación.