Sexo oral y coronavirus: ¿es seguro practicarlo o puedo contagiarme?

Sexo oral y coronavirus: ¿es seguro practicarlo o puedo contagiarme?

La pandemia global de coronavirus llegó para cambiarnos la vida y, también, para que nos hagamos nuevas preguntas. ¿Podemos volver a tener sexo? ¿Está limitado a parejas estables? ¿Qué posturas son las mejores para evitar el contagio? ¿En serio deberíamos usar mascarilla? Y otra gran pregunta: ¿qué sucede con el sexo oral?

Todo indica que dar con una respuesta unánime y avalada por la ciencia, está por llegar, ya que las investigaciones solo marcan el inicio del camino a desandar.

Por un lado, el estudio del Hospital Municipal de Shangqiu encontró rastros del virus en muestras de semen de pacientes con coronavirus. Así mismo, la Universidad de Harvard marcó el riesgo de las excreciones respiratorias, lo que se traduce en que no podemos descartar que ahora la mascarilla también forme parte de la vida íntima.

Pero ya se sabe cómo es todo con mascarilla puesta. Del mismo modo que, en cuanto llegamos a la terraza, nos la quitamos para tomar un trago, podríamos pensar que es un caso muy parecido, ya que también se trata de llevarse algo a la boca.

O incluso de sostenerla en el codo como si fuera una pulsera (los que salís a la calle coincidiendo con runners o gente paseando sabéis a qué me refiero) mientras dure el momento, para luego volver a colocarla sobre la nariz y la boca en cuanto se termine.

También aunque se haga con preservativos, sigue siendo una práctica muy riesgosa.

Por activa y por pasiva nos han repetido que las microgotas que expulsamos al toser (hasta al hablar), son las que poseen más carga vírica.

Imaginemos lo que puede contener nuestra saliva. Finalmente, por mucho que intentemos hacerlo con cuidado -es decir, salivando lo menos posible-, ¿de verdad podemos evitar que no termine en nuestras manos, en la piel de la otra persona, en el sofá o incluso en las sábanas?

La práctica más segura actualmente sigue siendo la masturbación a solas.

De modo tal que, por mucho que pretendamos usar todas las barreras de protección disponibles, mejor que la boca quede fuera del juego.