La sangre de San Genaro no se licuó y los napolitanos temen una desgracia

La sangre de San Genaro no se licuó y los napolitanos temen una desgracia

La celebración que se realiza todos los años en Nápoles, Italia, se vio frustrada luego de que la sangre del patrón no se diluyera como lo hace comúnmente.


La sangre de San Genaro no se licuó y los napolitanos temen una desgracia
La sangre de San Genaro no se licuó y los napolitanos temen una desgracia

La tradición italiana, basada en la sangre de San Genaro, es una auténtica celebración que se festeja en la ciudad de Nápoles. Dentro de un relicario, yacen las últimas gotas de fluido vital perteneciente al patrón o santo, también conocido como Jenaro. Año tras año, clérigos y fieles de la iglesia católica se reúnen cada 19 de septiembre y 16 de diciembre a honrar este evento divino.

Durante el mismo, el obispo Vincenzo De Gregorio alza entre sus manos el recipiente, guardado en la capilla de San Genaro. El líquido que contiene se encuentra en estado sólido. Sin embargo, cuando De Gregorio lo agita, la sangre se licúa. Los feligreses, entonces, pueden ver como el milagro ocurre delante de sus ojos.

La sangre de San Genaro no se licuó y los napolitanos temen una desgracia
El abad Vincenzo De Gregorio sacudiendo el relicario con la sangre de San Genaro.

Sin embargo, la sangre de San Genaro se sumaría a la lista de malas noticias de este 2020.  Luego de un año lleno de malas noticias e infortunios, durante la misa celebrada el pasado sábado, la ciudadanía napolitana sucumbió ante el pánico cuando se dio cuenta de que el fluido vital del santo no cambiaba de estado. Muchos consideraron el fatídico suceso como un mal augurio mientras que otros comenzaron a rezaron pacíficamente, esperando el cambio.

Las palabras de Vincenzo De Gregorio 

Cuando el obispo se percató de lo ocurrido, trató de traer calma a los fieles allí congregados. Reconoció que, particularmente durante el mes de diciembre, la licuefacción de fluido vital puede tardas horas más de lo esperado. Recordó, también, que hace dos años atrás el milagro se produjo durante la tarde del siguiente día.

La sangre de San Genaro no se licuó y los napolitanos temen una desgracia
La capilla de San Genaro ubicada en Nápoles, establecimiento donde se lleva a cabo la celebración.

Acto seguido, llamó a la espera y pidió al pueblo católico que rece para que el patrón napolitano no los abandone. La razón por la que muchos feligreses se encontraban inquietos se retrotrae a lo ocurrido en el año 1853. Un año después de que la celebración fallara, Nápoles viviría una violenta y atemorizante epidemia de cólera.