Crisis de pareja: indicios de que tu relación está estancada

Crisis de pareja: indicios de que tu relación está estancada

La cuarentena agudiza los conflictos preexistentes, y los potencia. Claves para mejorar el vínculo.

Con la cuarentena ante la pandemia por coronavirus, nuestros recursos para generar el “cable a tierra”, como la necesidad de hablar de lo que nos pasa, reírnos, hacer ejercicio, y encontrar momentos para nuestra individualidad y para la pareja, se encuentran confinados en un pequeño espacio y se vuelve más complejo poder discernir entre cada rol. Así lo explica la psicóloga especialista en terapia cognitiva, con formación en parejas y sexología Natalia Chuluyan y cuenta que, en el caso de las parejas, los acuerdos establecidos dejaron de ser del todo útiles siendo complejo llevarlos a cabo. Esto genera frustración, desencuentros y enojos.

«La cuarentena nos obliga a observar qué nos hacía bien de la rutina que teníamos, y qué acuerdos establecidos eran importantes y ahora no podemos generar por las limitaciones del contexto», explica.

Según Natalia se hace necesario rever lo establecido, y para eso la comunicación es fundamental. Poder expresar lo que cada uno necesita y lo que nos hacía bien sirve de información para poder reconstruir esos espacios en la casa, con los recursos que tengamos y sabiendo que no será igual. Lo importante para la psicóloga es intentar dar lugar al disfrute y no quedarse en algo que no puede establecerse como nos gustaría o como consideramos que sería la mejor opción.

«La flexibilidad es importante, porque si nos quedamos en la queja y pretendemos que la otra persona entienda lo que necesitamos, sin lograr ser empáticos ni comunicativos, la pareja se estanca dando lugar al desánimo, desasosiego, frustración y desgaste que se va retroalimentando sin darnos cuenta», explica la especialista.

Si nos quedamos en la queja y no nos comunicamos, la pareja se estanca.
Foto: Shutterstock.

Si nos quedamos en la queja y no nos comunicamos, la pareja se estanca. Foto: Shutterstock.

¿Por qué se estanca una relación?

El sexólogo especialista en terapia de parejas y familias Mauricio Strugo cuenta que las relaciones se estancan porque quienes las componen se enquistan en sus roles: «Tenemos que actualizar el vínculo y dinamizarlo para que fluya y se adapte a lo que cada uno necesita ahora. A pesar de tener la ilusión romántica de que alcanza con haberse elegido alguna vez, cuando el enamoramiento del comienzo se esfuma necesitaremos hacer un service del vínculo cada tanto y ver cuáles son las reparaciones posibles para que siga funcionando».

Para Natalia todas las parejas tienen situaciones de estancamiento y es importante poder reconocerlo para observar si hay posibilidades de seguir avanzando y construyendo. La profesional asegura que no todos los estancamientos son permanentes.

«Las relaciones tienden a estancarse cuando alguno de los miembros de la pareja empieza a sentirse incómodo dentro del vínculo, y cuando hay algo que resuena sobre el día a día o los proyectos, y no es puesto en palabras», explica.

Según la psicóloga con formación en sexología, los vínculos tienden a estar construidos mediante acuerdos implícitos y explícitos.

Acuerdos implícitos

Vienen “dados por hecho”. Por ejemplo, en una relación monógama, el acuerdo implícito instaura no estar con otras personas. Son situaciones que en general no se explicitan cada vez que uno sale ni se hablan con regularidad, excepto que dicho acuerdo se quiera modificar por alguna de las partes.

Acuerdos explícitos

Hacen alusión a aquellos que generamos con nuestra pareja a través de la comunicación. Por ejemplo, si a uno le gusta comer siempre pastas y el otro prefiere pizza se habla y se llega a un acuerdo donde en la mitad de los días de la semana se comería pastas, y en la otra mitad, pizza.

Se hace explicito al ponerlo en palabras y construir algo que resulta funcional a ambas partes.

“Teniendo en claro los tipos de acuerdos, las relaciones tienden a estancarse cuando estos precisan ser revisados por alguna o ambas partes, porque algo dejó de ser funcional y da lugar a una incomodidad. Si dejan que el tiempo pase y esperan que el cambio se genere solo, sin comunicárselo a su pareja, se provoca un estancamiento. No se puede seguir construyendo sobre una base que ya no es segura para alguno de los miembros», explica Natalia.

¿Cómo darnos cuenta si nuestra relación se estancó?

La psicóloga menciona indicadores que podemos tener en cuenta para evaluar nuestra situación como pareja:

  • Incomodidad con el otro. Es una sensación de que querer estar ahí, pero a la vez no. Comenzamos a sentir que lo que hace el otro nos molesta y hasta podemos llegar a creer que nuestra pareja “lo hace a propósito”. Esto nos provoca enojo y frustración interna que, al no sacar, no hablarla y guardar silencio, aumenta.
  • Perder las ganas. Ya no sabemos si compartir espacios y momentos, o contarle cosas que nos pasaron durante el día. Nos molesta lo que hace y lo que dice, y esto nos enoja y frustra. No sólo dejamos de compartir esos espacios, sino que los evitamos, y dejamos de darle lugar a los momentos compartidos con el otro. Lo que en verdad intentamos evitar es la incomodidad que se provoca en esos momentos con nuestra pareja.
  • Disminución del deseo sexual. La pasión se apaga porque, al no generar momentos compartidos, no hay lugar tampoco para la búsqueda y el encuentro desde la sexualidad.

El sexólogo Mauricio Strugo suma dos puntos más:

  • Aburrimiento en el vínculo. Porque todo lo que sucede es previsible.
  • Enojo constante y falta de paciencia. Nuestro estado emocional es de resignación y desde ahí, todo nos da lo mismo.
Siempre que ambos tengan ganas de cambiar y de salir de la zona de confort es posible reparar el vínculo.
Foto: Shutterstock.

Siempre que ambos tengan ganas de cambiar y de salir de la zona de confort es posible reparar el vínculo. Foto: Shutterstock.

Salir del estancamiento y avanzar

Natalia explica que lograr salir de un estancamiento es posible pero lleva trabajo, y depende de algunos factores, entre ellos, «hace cuanto está estancada la pareja, qué desgaste generó ese estancamiento y qué está dispuesto a ceder cada uno en este ‘juego de poder’ que se genera en los vínculos». Estas son las claves que ella comparte para trabajar en pareja.

  • Comunicación. Es lo principal y lo más importante para buscar una solución entre ambos. Se trata de poder expresarle al otro cómo nos sentimos, qué nos está pasando, y qué estamos necesitando. Hablar de lo que nos parece necesario cambiar o mejorar en la pareja nos permite manifestar estos cambios como algo positivo, siempre desde el respeto hacia el otro.
  • Respeto emocional. Se trata de no invalidar lo que el otro siente ante las situaciones y evitar reproches de conflictos del pasado. Cuando nos acercamos buscando un diálogo cordial, y expresando lo que nos pasa sin echar culpas, la dialéctica que se genera tiende a ser más empática, comprensiva y de mayor asimilación para la persona que nos está escuchando. Tenemos que comunicarle a nuestra pareja que permitirnos charlar viene acompañado de querer resolver la situación para
    crecer juntos y seguir construyendo.
  • Lograr una comunicación asertiva. Si sentimos que no estamos logrando comunicar, o que lo intentamos pero creemos que no hay forma de entablar una conversación constructiva, lo recomendable es escribir lo que queremos comunicar al otro. Esto nos da una perspectiva diferente y nos permite observar si estamos siendo claros con lo que queremos decir, ordenar pensamientos, y ser más objetivos al respecto.
  • Evaluar si caímos en “la rutina”. La rutina es la cotidianidad y en parte es necesaria, porque nos da un marco. Todos tenemos rutinas más o menos flexibles, pero cuando la pareja cae en una dinámica en donde siempre se hace exactamente lo mismo, y la rutina se rigidiza, se pierden la pasión y el erotismo, y se genera un distanciamiento. Esto es porque nos sentimos aburridos al saber todo lo que va a pasar. En estos casos es importante generar nuevos planes con el otro, porque tal vez no hay tanta dificultad en el vínculo sino que escasean los momentos de disfrute entre ambos.
  • Evaluar qué estamos dispuestos a hacer. Se trata de pensar en qué nivel de compromiso tenemos y no solamente en lo que consideramos que nuestra pareja tiene que mejorar, sino centrarnos en qué podemos hacer nosotros ante eso, ya que lo que haga o deje de hacer el otro no está bajo nuestro control. En la pareja esto es compartido sabiendo qué puede y quiere dar cada uno y aceptando las diferencias, porque si bien se puede mejorar, hay cosas que son estructurales y aprender a aceptarlas es parte del convivir con el otro, siempre que estemos dispuestos.

Para Mauricio, siempre que ambos tengan ganas de cambiar y de salir de la zona de confort es posible dejar atrás el estancamiento y reparar el vínculo: «El movimiento tendrá que ser sincrónico, de ambos al mismo tiempo. Tendrán que sincerarse acerca de lo que esperan del otro y también de lo que están dispuestos a hacer. Es absolutamente esperable que nos acostumbremos y con el tiempo nos relajemos, pero sentirnos cómodos no nos libera de la responsabilidad de que cada uno haga lo que le corresponda para que nos sigamos eligiendo. Pensemos la pareja como una planta. Si la dejamos de regar, se muere«.