13 inesperados datos que la ciencia ha descubierto sobre los sueños

13 inesperados datos que la ciencia ha descubierto sobre los sueños

¿Por qué a veces sentimos que nos caemos mientras conciliamos el sueño? ¿Por qué algunos sueñan en blanco y negro? ¿Por qué no recordamos los sueños? Descubre estas y otras interesantes investigaciones sobre una de las cosas que más amamos hacer.

Nuestra imaginación explota cuando apoyamos la cabeza sobre la almohada y aparece un mundo donde todo es posible: poderes inimaginables, lugares desconocidos, situaciones absurdas, personas que a la vez son otras… nada mejor que un curioso y entretenido sueño. ¿Cuál fue el último que pudiste retener en tu memoria?

Además, los sueños no sólo sirven para divertirse (si es que no son una terrible pesadilla), sino que también para crear grandes cosas, ya que incluso hay famosas ideas que fueron inspiradas por historias oníricas.

Mucho se ha estudiado sobre cómo soñamos, pero las imágenes y sensaciones que generan nuestras neuronas no son un mecanismo tan fácil de descifrar. Hace décadas que se entiende a los sueños como una manera de procesar y acumular lo que nos ha sucedido durante el día y hoy las investigaciones siguen apoyando esta hipótesis. Rubin Naiman, psicólogo clínico especialista en medicina integral del sueño de la Universidad de Arizona, afirma: «Por la noche, el cerebro digiere y filtra metafóricamente la información, al igual que los intestinos».

De esta forma, los sueños guardan parte de quienes somos. En El Definido les preparamos una lista con las verdades más sorprendentes y comprobables sobre los sueños, 13 hechos que los sorprenderán:

1. Olvidas casi todos tus sueños

Se dice que nuestra memoria borra entre el 90 y 99% de los sueños y que incluso 10 minutos después de despertar, recordamos solamente el 10% de eso que habíamos logrado conservar. Las razones no están completamente claras y hay varias teorías.

Algunos investigadores lo comparan con hacer algo sin prestarle demasiada atención, como cuando manejamos por una carretera y no registramos todo lo que pasa ante nuestra vista, de la misma manera, ante un sueño nuestra consciencia está menos activa.

Otra de las explicaciones validadas, según Scientific American es la ausencia de la hormona norepinefrina en la corteza cerebral cuando soñamos, una región del cerebro que juega un papel clave en la memoria, el pensamiento, el lenguaje y la conciencia. Aún así, se reconoce que eso no lo explica por completo. La evidencia ha establecido también que las personas que presentan ondas theta con frecuencia más baja en los lóbulos frontales, son más propensos a recordar sus sueños.

Investigaciones recientes, vinculan los pensamientos irreales o más creativos de los sueños con un estado menos conscientemente dirigido de nuestro cerebro, lo que dificulta el recuerdo.

2. Recuerdas menos si usas despertador

El ensordecedor y poco esperado sonido de tu alarma hará que tengas menos posibilidades de recordar un sueño, ya que la mejor manera para retenerlos es despertarse lentamente, dejando que pasen algunos minutos mientras tu cerebro asume que hay que retomar actividades, asegura Naiman.

3. Quienes recuerdan más sueños, tienen una actividad cerebral diferente

Un reciente estudio descubrió que la gente que habitualmente recuerda sus sueños muestra más actividad espontánea en una región del cerebro llamada unión temporoparietal,que participa principalmente en el procesamiento de información y la percepción, característica que se manifestaba también cuando los participantes estaban despiertos. Además, investigaciones anteriores demostraron que quienes recuerdan mejor los sueños, también reaccionan más a los sonidos en ellos y cuando están despiertas.

4. Sueñas hasta 12 veces y durante toda la noche

¿Crees que no sueñas o que sueñas poco? Que no recordemos haber soñado o que no estemos conscientes de él, no significa que no exista. Soñamos varias veces mientras dormimos, casi de manera constante y cada sueño es más largo que el anterior, explica Lauri Quinn Loewenberg, experta en sueño. Normalmente se dice que soñamos solamente en las fases REM (Movimientos Oculares Rápidos, por sus siglas en inglés), ahí es cuando más conscientes estamos de los sueños porque nuestro cerebro está muy activo, pero en realidad soñamos en todas las fases del sueño.

Hasta una docena de sueños podemos tener en una sola noche y haciendo un promedio, se estima que la mayoría de la gente tiene más de 100.000 sueños durante toda su vida.

5. Tus pies saltan porque…

Tropiezamos con una piedra o caemos de un precipicio y repentinamente nuestro cuerpo da un salto en la cama. Y ahí quedamos, despiertos, con el corazón latiendo a mil y agradeciendo que fuera nuestra imaginación. ¿Te pasa muy seguido? Esos saltos se llaman sacudidas hípnicas y son espasmos involuntarios que ocurren justo antes de quedarnos dormidos. Alrededor de un 70% de las personas los experimentan. ¿Por qué?

Algunos científicos creen que influyen factores como el estrés, la ansiedad, la fatiga, la cafeína y la falta de sueño, que aumentan la frecuencia o intensidad de estos tirones, pero las investigaciones no son concluyentes. Otra hipótesis sugiere que es un reacción natural cuando el cerebro se desconecta en gran medida de nuestro cuerpo.

Una idea popular incluso considera un enfoque evolutivo, afirmando que se trata de un antiguo reflejo primate, donde la relajación de los músculos durante el inicio del sueño es malinterpretada por el cerebro como señal de que estamos cayendo de un árbol, lo que hace reaccionar los músculos rápidamente. No tan irracional después de todo.

6. La TV es responsable de la falta de color en los sueños

Alrededor de un 12% de las personas sueña en blanco y negro, pero casi todos los menores de 25 años lo hacen en colores. ¿Por qué? Un estudio reveló que la exposición infantil a la televisión en blanco y negro parece ser el responsable y denominador común en todas las personas que dijeron soñar sin la gama cromática.

Los mayores de 55 años que crecieron con poco acceso a la televisión en color informaron soñar en blanco y negro alrededor de una cuarta parte del tiempo. Por otra parte, investigaciones demostraron que en la década de 1940 las tres cuartas partes de los estadounidenses, incluyendo universitarios, informó que «raramente» o «nunca» ver cualquier color en sus sueños.

7. Tu cuerpo reacciona a los sueños como si estuvieras despierto

¿Te ha pasado que despiertas después de una pesadilla con el corazón en la boca? ¿O después de algún problema, despiertas con angustia? Las emociones vividas en los sueños son percibidas en nuestro cuerpo como reales. Una situación estresante, alegre, misteriosa generará las mismas reacciones que la vida real. «La experiencia que tenemos en el sueño queda registrada en el cuerpo y en el cerebro casi de la misma manera», afirma Naiman.

8. Los ciegos también sueñan

Una persona que perdió su capacidad de visión en algún momento de su vida, podrá soñar con imágenes cuando duerme, a partir de todos los registros que alcanzaron a quedar en su cerebro anteriormente. Pero quienes han nacido ciegos también sueñan y eso se investigó hace más de una década. Como desarrollan mayor sensibilidad con sus otros sentidos, así también sueñan percibiendo sabores, olores, tacto y sonidos, pero no en imágenes.

9. Sueñas en tiempo real

Es cierto que el tiempo puede percibirse de manera relativa, pero no es verdad que esos largos sueños duraron solo un par de segundos, ya que pueden prolongarse por 10, 30 o hasta 60 minutos, explica Naiman. Al principio de la noche serán más breves, un par de minutos, y a medida que avanza la noche irá aumentando la duración de las fases REM.

10. ¡No te muevas! Recuperarás la historia interrumpida

Hay sueños que son demasiado buenos para acabar, pero ese golpe de luz o algún sonido lo mató despertándonos. Si no quieres que el cuento quede en «continuará», la mejor manera de prolongar un sueño es quedándote en exactamente la misma posición en la que despertaste. Con eso puedes permanecer en un estado de semi-sueño durante algunos minutos y prolongar aunque sea un poco la historia. Pero si mueves tu cuerpo, te desconectarás de ese sueño en el que estabas hace unos segundos, asegura Loewenberg.

11. Puedes controlar tus sueños

Hay técnicas sicológicas y tratamientos que te enseñan a controlar los sueños, especialmente pensando en pesadillas recurrentes y no deseadas. En una encuesta sobre el control de sueño, realizada a 3.000 personas, un 64,9% afirmó ser consciente cuando estaban soñando y el 34% dijo que a veces podía controlar lo que sucedía en sus sueños. No es una habilidad que todos tienen, pero se desarrolla, según explica Kelly Bulkeley, doctor e investigador del sueño.

12. ¿Eres noctámbulo? Bienvenidas, pesadillas

Ser un búho puede tener sus ventajas para algunos, pero en el mundo de los sueños no es la opción más favorable.Una investigación publicada en la revista Sleep and Biological Rhythms, reveló que  los trasnochadores son más propensos a tener pesadillas que los madrugadores.Dentro de los factores que se creen relevantes está la hormona del estrés (cortisol), que aumenta en la mañana, justo antes de que nos despertemos, el momento en que las personas son más propensas a estar en fase REM y ser conscientes de sus sueños. Si aún estamos durmiendo en ese momento, eso podría desencadenar más pesadillas vívidas, especulan.

13. Envejecer no exige menos horas de sueño

Al contrario de lo que muchos afirman, los adultos mayores no necesitan menos horas de sueño. Aunque los patrones de sueño cambian con la edad, la cantidad de sueño que necesitamos generalmente no lo hace y los expertos recomiendan entre 7 y 9 horas. Debido a que pueden dormir menos durante la noche, porque se despiertan más seguido, las personas mayores tienden a dormir más durante el día.