El evento social que se descontroló e hizo actuar a la policía: miles iban a juntarse a luchar para ser “el mejor Batman”

El gobierno de Egipto detuvo a tiempo un evento que podría haber terminado muy mal. Dentro de unos días, un gran grupo de personas se iba a reunir en la vía pública para tener una batalla campal con el objetivo de determinar quién es el Batman egipcio.

Todo comenzó después de que un hombre se adjudicara en redes sociales ser la versión africana del personaje de DC Cómics, algo que, como notamos, no cayó bien en varios de sus compatriotas.

Los debates virtuales se fueron haciendo cada vez más intensos y el revuelo fue tal que alguien contempló la fantasía de hallar al “verdadero” Caballero de la Noche de Egipto en el ganador de un gran enfrentamiento todos contra todos.

Y dicho y hecho. El evento que comenzó como una broma fue ganando adeptos y se fue oficializando poco a poco, con convocatoria con horario y lugar de encuentro.

Pero la batahola no se concretizará porque las autoridades se percataron del plan y se movilizaron para detener a los organizadores del encuentro, considerándolos “responsables de lanzar esta invitación y de crear las páginas del evento en redes sociales”.

 De más está decir que también evitarán que haya una aglomeración el día pautado.

Según un comunicado del Ministerio del Interior, el evento consistía en “disfrazarse (de Batman) y reunirse el próximo 13 de agosto frente a la estación de metro de Helwan (en el sur de El Cairo) con el fin de pelear entre ellos”.

A su vez, Interior alegó que los organizadores convocaron este evento para “lograr ganancias materiales con anuncios y publicidad” y añadió que se tomaron “todas las medidas legales contra ellos”.

Para la batalla campal se habían creado pósters y ‘merchandising’ de Batman, incluyendo todo tipo de flyers y memes con el personaje conduciendo un tuk-tuk, el raro vehículo que sirve como taxi en los barrios más populares de Egipto.

Vale recordar que en el país africano están prohibidas las manifestaciones y las autoridades tienden a evitar grandes congregaciones de personas, incluso en partidos de fútbol, mientras que los organizadores de este tipo de reuniones son habitualmente detenidos y en muchos casos también encarcelados.