La historia detrás de las barras de color azul, blanco y rojo de las barberías

Este curioso objeto tiene una historia sorprendente que suele encantar a los lectores que frecuentan barberías.

La historia detrás de las barras de color azul, blanco y rojo que colocan en las barberíasLas barras de color azul, blanco y rojo que colocan en las barberías.

Si alguna vez te preguntaste por qué las barberías tienen esas barras de colores en la puerta, su razón te va a apasionar. Estos artefactos que colocan en las barberías tradicionales no son accesorios para decorar la fachada, sino para reflejar la historia de la profesión que tiene un origen medieval y que permanece en la tradición de los salones de belleza para caballeros.

Al pasar por alguna de estas instalaciones, se puede apreciar que en la entrada hay un poste con los colores azul, blanco y rojo. No es casualidad que los hayan elegido, ya que cada tono tiene un significado histórico para el barbero, quien en la época de guerra era el encargado de hacer curaciones y cirugías menores.

Estas personas ataban unas barras de madera a las puertas de sus centros de atención para colocar pañuelos de los insumos que necesitaban para curar a los heridos. Entonces, ¿Qué significan estos colores? Las rojas eran las usadas, las cuales ponían al sol para secar la sangre y poder reutilizarlas. Las blancas usaban para hacer los torniquetes que les servía para extraer la sangre y el color azul se asoció rápidamente “al color de las venas”, aunque otras historias cuentan que se eligió para poder formar la bandera de los Estados Unidos.

Con el paso de los años, las barras de colores en las barberías se convirtieron en señales para que las personas reconozcan que es un lugar seguro donde encontrarán una rápida curación a sus males.

En la edad media, los hombres que más conocimientos tenían eran aquellos que estaban relacionados con la religión y sus autoridades. Los monjes eran los que tenían mayor vínculo con la población, por lo que se convirtieron en los primeros “barberos cirujanos”.

La popularidad de sus prácticas solo ocasionó que las autoridades prohibieran que sigan trabajando haciendo intervenciones menores, por lo que se dividieron las profesiones, cirujanos o monjes, no podían realizar las dos.