Ismael Serrano presenta La Canción Más Triste Del Mundo

La Canción Más Triste del Mundo es el nuevo proyecto audiovisual de Ismael Serrano. A través de tres capítulos, el cantautor se pregunta cómo y por qué se escriben las canciones tristes. 

Cada capítulo se estrenará mensualmente y en abierto a través de los canales oficiales del artista. En ellos, Ismael Serrano busca explicación al porqué de esas canciones tristes, desde la ironía y derribando estereotipos. Como en el resto del universo “Seremos”,  Serrano cuenta con la colaboración de grandes artistas, cuyo testimonio nos acompañará en cada capítulo.  En este capítulo 1 podemos escuchar a Dani Martín, Rozalén o EDE. El cantautor se embarca en esta búsqueda acompañado de Joaquín, un amigo que “no conoce la tristeza”. 

Los capítulos están dirigidos por Quique Torralbo, con guion original de Ismael Serrano y realizados por la  productora The Tab Gang. La animación es obra de César Tezeta. 

Muchos son los chistes en torno al tópico del cantautor eternamente triste, capaz de aguarle la fiesta al optimista más persistente del planeta.
Pues bien, servidor reivindica un espacio para la tristeza. Contra los mensajes de coaching tóxico que escribe en las redes y en las tazas de té las frases más estomagantes jamás escritas, este cantautor que les habla defiende la utilidad de las canciones tristes: canciones para transitar el duelo, tonadas para sobrellevar la pena que produce la visión de un mundo desigual, melodías para aceptar la perdida, para aprender a renunciar, para sentirse menos solo.  Versos, en definitiva, que nos ayuden a segregar la oxitocina y la prolactina que nos dan el consuelo que falta.
No se preocupen que no me voy a poner tremendo. Mi amigo Joaquín (un colega de la facultad, gente de bien que a diferencia de mí terminó la carrera, compañero de aventuras y desventuras inasequible al desaliento) me acompaña en el vídeo y me agarra de las solapas cuando me pongo melancólico para decirme que vale, que no hay que abandonar la lucha y esas cosas, pero que no hay que tomarse tan en serio a uno mismo, que para eso ya están los cómicos hablando sobre los límites del humor y haciendo chistes de cantautores.

Bueno, a lo que iba: mi colega y yo nos embarcamos en la búsqueda de la canción más triste del mundo y para ello deconstruimos al baladista nostálgico al ponerle ante el espejo de sus contradicciones. Como los buenos documentalistas de la 2, viajaremos en el tiempo y en el espacio y preguntaremos a familiares y amigos sobre la extraña costumbre del ser humano de regodearse en la pena tarareando viejas canciones que se clavan en el pecho como un bisturí. Intentaremos desentrañar los secretos de ese ritual terapéutico y ancestral que consiste en buscar vínculos a través de la música y la poesía para entender que no se está solo cuando se lidia con el dolor.
¿Ves? Ya me estoy poniendo intenso. No lo puedo remediar.
Permanezcan atentos a las pantallas.