Cuál es la mejor técnica para hacerte amigo de un gato, según un estudio

La investigación se publicó en Nature Scientific Reports e indica que, con este simple gesto, podremos mejorar la relación con nuestro gato.

Puede que un gato sea muy sociable, pero existe también la posibilidad de que también tenga una personalidad más independiente o arisca. En este último caso, si lo que queremos es mejorar la relación con el minino debemos recurrir a este simple gesto que esta basado en un estudio realizado por el médico francés Guillaume Duchenne en el Siglo XIX.

En este experimento que buscaba indentificar una sonrisa genuina de una falsa, el médico se dio cuenta que en ambos casos los movimientos musculares son distintos porque la primera es una respuesta involuntaria la cual provoca que entrecerremos los parpados, elevemos las comisuras de los labios y arruguemos ciertas partes de nuestro rostro, sobretodo cerca de los ojos.

Esta reacción es similar a la que en un gato se conoce como “parpadeo lento”, la manera que tiene un gato para demostrar que esta feliz o a gusto entrecerrando sus ojos, algo que podemos poner en practica con nuestros felinos, según el experimento realizado entre los gatos, dueños e investigadores.

“Este estudio es el primero en investigar experimentalmente el papel del parpadeo lento en la comunicación entre gatos y humanos. Y es algo que puedes probar tú mismo con tu propio gato en casa, o con gatos que encuentres en la calle, es una excelente manera de mejorar el vínculo que tienes con los gatos. Intenta entrecerrar los ojos como lo harías con una sonrisa relajada, y después cierra los ojos durante un par de segundos. Verás que los gatos responden de la misma manera y puedes iniciar una especie de conversación”, explica uno de los investigadores.

Además, el estudio determinó que un gato puede reconocer su nombre, manipular a los humanos para recibir su atención a través del ronroneo de soliciturd y que, además, puede ser muy sensible a las señales emocionales humanas, lo que lo lleva a buscar a su dueño para intentar consolarlo, por ejemplo, con el clásico frote de cabeza contra su cuerpo.

Fuente: Nature Specific Reports.