Buscaban las pruebas por un asesinato y terminaron encontrando a un funcionario judicial que cultivaba marihuana

El joven explicó que cultivaba para paliar los dolores de su madre a raíz de una enfermedad. Los detalles de la historia detrás de esta causa

Todo comenzó como un error, pero se convirtió en una causa que tuvo como acusado a un funcionario judicial. Es que el 7 de mayo pasado agentes de la Brigada de la División Homicidios de la Policía de Córdoba buscaban las pruebas de un homicidio. Tenían como objetivo secuestrar un arma, hacer filmaciones, identificar a un presunto asesino. Llegaron entonces hasta una casa y golpearon la puerta. Pero resultó ser la dirección equivocada. Estaban tocando el timbre del vecino del sospechoso.

Cuando G.N.F., el empleado de una fiscalía de esa ciudad, les abrió la puerta, les habilitó a los policías encontrarse con las pruebas de lo que sería su propia causa judicial: ahí habían cinco macetas con plantas de cannabis sativa de un metro de alto bajo un gazebo de aluminio instaladas en el living, con medidor de temperatura, filtro de aire, lamparas led y fertilizadores. Al llegar al cuarto, había otras cuatro macetas que estaban dentro del placard. Esos plantas habían crecido 60 centímetros.

Fue así que G.N.F terminó siendo el protagonista de su propia causa judicial. Una causa que terminó días atrás, cuando la jueza de Control de Lucha Contra el Narcotráfico María Dolores Morales hizo lugar al pedido de la fiscalía y sobreseyó al involucrado.

El fallo determinó que el imputado no estaba cultivando para “insertar su producido en la cadena de tráfico de estupefacientes” sino para ayudar a los dolores de una enfermedad crónica que padece su madre. Y entendió que desde la sanción de la ley 27.350 existe “un nuevo escenario” legal, en donde el cultivo de marihuana “puede no quebrar la salud pública”.

Pero fue el propio funcionario judicial, en su rol de acusado, el que le explicó, en indagatoria, a los investigadores por qué tenía esas plantas en su casa. Sin esquivar declararse como un consumidor ocasional. “Me gustaría empezar explicando cuál es mi comienzo con el consumo de marihuana”, dijo el joven protagonista de esta causa cuando le tocó declarar una semana después de que la policía llegara a su casa. Según explicó, en el 2008, a su 18 años, “como curiosidad” fumó de manera “esporádica” y “recreativa”, pero “con el paso de los años” fue investigando y descubrió que el cannabis le daba “otros beneficios”.

Me permitía canalizar el estrés o ansiedad causados por la vida cotidiana, no por ningún problema psicológico sino por la vida cotidiana, sobre todo el estrés causado por trabajar en la Unidad Judicial”, admitió.

El cultivo llegó en 2019. Su madre, paciente con obesidad, comenzó a padecer dolores crónicos, hubo que operarla de la rodilla y quedó gran parte del tiempo postrada. Ahí se agravaron sus problemas articulares. Después de consultar varios especialistas, la propuesta del aceite de cannabis resultó una alternativa para ayudarla.

El joven afirmó que su madre buscó cómo conseguirlo, “claramente” en forma clandestina, porque “hasta ese momento el uso de aceite de cannabis sólo estaba previsto legalmente para casos de epilepsia refractaria”. Solo podía acceder a un aceite “confeccionado de manera casera o artesanal”, pero como no tenían ningún tipo de indicación médica o instructivo ni sabía como aplicarlo no le dieron resultados.

“Yo por conocer del tema y ser usuario de la cannabis decidí investigar por mi propia cuenta -declaró-. En ese momento en medio de la pandemia, el año pasado 2020, en donde la situación de mi madre se agravó más por ser paciente de riesgo y llevar una vida más sedentaria aún por encontrarse prácticamente postrada en la cama por los dolores crónicos que padecía, esa situación de preocupación del estado de salud de mi madre me llevó a que en los tiempos libres debido al sistema de rotación de turnos de la Unidad Judicial, decidí correr el riesgo de cultivar por mis propios medios para intentar lograr un aceite que le sirva a mi madre, de buena calidad y conociendo la procedencia”, explicó.

El joven admitió que consiguió el equipamiento que secuestraron en su casa “para tener productos de la mejor calidad posible para mi madre”. Por eso, dijo, “el sistema de ventilación y de temperatura”. También consiguió por internet “semillas importadas de un banco de Holanda, específicamente con un porcentaje de CBD, que es el principio activo propio de la especie cannabis destinada al uso medicinal, justamente con la intención de elaborar el aceite para mejorar la salud de mi madre. En diciembre tuvo su primer cultivo. Como no dio “muy buenos resultados”, lo suspendió.

Pero en marzo, añadió, el Ejecutivo reglamentó a nivel nacional el uso medicinal del cannabis, y por eso empezó a buscar de nuevo la forma de tener un cultivo legal. Uno de los requisitos de cultivar para terceros es una receta médica que debe ser cargada en el registro nacional del Reprocann. Hizo los trámites y contactó vía un amigo a un médico al que le pidió la receta. Los diálogos, explicó, estaban en los whatsapp del teléfono que le habían secuestrado en el allanamiento. Contó también que mantuvo una entrevista con el médico y que probó con su segundo intento de cultivo a la espera de tener el certificado que lo autorizaba como cultivador medicinal.

Fuente: Infobae