Seis hábitos saludables para mejorar la salud de nuestro cerebro

Un viejo refrán resume lo que advierte la neurociencia: “Mente sana, vida sana”. Es que el cerebro también necesita atención y cuidados para alcanzar el equilibrio mental y, por ende, una buena salud psíquica. En general, las personas hacen foco en la actividad física y la estética, pero dejan de lado el cuidado de la mente que, según los especialistas, es tan o más importante que la apariencia.

Sin dudas, los buenos hábitos son vitales para alcanzar la armonía del cuerpo y la mente. Comer sano, hacer ejercicio y meditación, son los consejos más reiterados desde el campo de la medicina. Sin embargo, algunos estudios científicos añaden nuevas recomendaciones para mantener un cerebro saludable.

Reducir los engaños emocionales

El estrés, el cansancio, la ansiedad y la desmotivación pueden producir en quien los padece lo que se conoce como “secuestro emocional”, es decir, cuando el miedo ataca al cerebro en pedido de ayuda. Sin embargo, esos cuadros no siempre son generados por factores externos, sino que pueden ser activados por el propio individuo.

Sin embargo, los especialistas creen que la mayoría de esos factores estresantes internos en realidad no existen, sino que son proyecciones que suelen venir dadas por el síndrome de rumiación que es darle vueltas a un trauma del pasado y la preocupación constante por un futuro imaginario.

Es por todo lo anterior que recomiendan vivir más el hoy y disminuir esos pensamientos negativos que, en muchos casos, son engaños emocionales. Para luchar contra ellos, sugieren acudir a la meditación y a la autoobservación. De esa manera, la parte racional del cerebro será capaz de analizar y establecer qué es realmente peligroso y que no.

Observar más sin comprometerse

Algunos estudios señalan que una zona del cerebro -llamada red de modo predeterminado (DMN) o mente errante- está activa cuando la mente va de un pensamiento a otro. Se lo conoce como el síndrome de rumiación, un proceso netamente psicológico, directamente relacionado con situaciones no resueltas de otros momentos de la vida donde el afectado no logra dejar de pensar sobre un trauma pasado.

Un estudio descubrió que la autoobservación consciente puede reducir la activación del DMN, por ejemplo, a través de la meditación. En ese sentido, podría mejorar la autoconciencia y otorgar una sensación de desapego en situaciones desafiantes.

Concentrarse en el presente

Una investigación comprobó que la práctica regular de la atención plena debilita la capacidad de la amígdala para secuestrar las emociones, lo que se traduce en una reducción de la edad del cerebro. La edad cerebral estimada de las personas que practican meditación a diario fue de 7,5 años más joven que la de aquellos que no realizan esa actividad.

Ver a los desafíos como oportunidades de crecimiento

Los desafíos, según los especialistas, deben ser vistos como un motor para seguir adelante y crecer como persona y no, en cambio, como una autoexigencia o problema. A eso se lo llama resiliencia, que en psicología es la capacidad que tiene una persona para superar circunstancias traumáticas como la muerte de un ser querido, un accidente, etcétera.

De acuerdo con diferentes estudios, una manera de alcanzarla es practicar la aceptación, ya que es el primer paso para enfrentar y superar un problema. La aceptación le abre paso al aprendizaje y al cambio posterior en la toma de decisiones.

Más preguntas y menos respuestas

Desentrañar los problemas de la vida mediante las preguntas es más simple que si se buscan respuestas inmediatas. Cuestionarse cómo encarar un problema de manera distinta a cómo se lo ha hecho en el pasado, expandirá la mente y ayudará al crecimiento personal.

Comer alimentos sanos y evitar el alcohol

El consumo de alcohol tiene más efectos negativos que positivos en el cuerpo. Este bloquea la comunicación entre las neuronas y produce síntomas inmediatos de intoxicación, como dificultad para hablar, mala memoria y reflejos lentos. A su vez, es una de las principales causas de neurotoxicidad, ya que hace que las neuronas “se quemen”, además de contribuir a su envejecimiento. Por el contrario, una dieta equilibrada es sinónimo de una vida saludable. Aporta energía, mejora la estabilidad mental y la salud cerebral. /TN