Escándalo en Twitter: convenció a 58 de sus seguidores para invertir en criptomonedas, recaudó más de USD 70.000

Unos 58 inversores cedieron su dinero para que un autoproclamado experto lo invirtiera. Tan sólo 6 días más tarde el dinero se esfumó ante la riesgosa estrategia y el mal momento de Bitcoin

El deseo de subirse a la ola de inversores que buscan obtener ganancias siderales con los vaivenes de Bitcoin y otras criptomonedas le jugó una mala pasada a casi 60 personas. A través de Twitter, una cuenta que vende alertas para inversiones consiguió que le cedieran más de USD 70.000 para invertir en cripto y, menos de una semana más tarde, perdió casi el 90% de su valor. Los inversores ahora reclaman que el organizador les devuelva, al menos, su parte correspondiente después de las pérdidas.

El submundo local de aficionados a las finanzas y a las criptomonedas en redes sociales mostró su verdadera cara esta semana. Una cuenta de la red social Twitter que ofrecía un servicio de análisis técnico, un método que se utiliza para definir estrategias de inversión, fue cerrada en la madrugada del martes luego de que un intento de inversión en criptomonedas arrojara resultados catastróficos.

La cuenta en cuestión era @Ozono_Merval y, desde hace años, se muestra muy activa en un rol de análisis de inversiones en base a la técnica conocida como análisis técnico. A través del análisis técnico inversores buscan patrones en los movimientos de precios de distintos activos con el objetivo de intentar identificar los momentos más convenientes para invertir en un activo o para venderlo. En base a ese método, que tiene tantos cultores como detractores, Ozono alcanzó a rozar los 7.000 seguidores en Twitter, a pesar de que su administrador nunca se identificó.

En base a su exposición en redes, su administrador logró desarrollar un público propio y un negocio asociado. A cambio de $10.000 mensuales, ofrecía la posibilidad de recibir vía Whatsapp “grafos” con análisis de activos que en principio debía resultar útil para tomar decisiones de inversión. El servicio no generaba alertas y, a grandes rasgos, evitaba las recomendaciones de inversión.

El organizador del servicio, que se presentaba como “Pablo”, tenía otras cuentas de Twitter. Una era @Ozono_Premium, asociada al servicio de análisis técnico pago, y la tercera @KPR_03_SA, asociada al emprendimiento que no duró una semana. También @Ozono_Gold ofrecía servicios pagos. Todas esas cuentas fueron borradas entre anoche y esta mañana.

El fondo de inversión en criptomonedas empezó a urdirse de 20 días a un mes atrás. Pablo, a través de la lista de difusión por la que distribuía sus análisis de mercado, empezó a comentar la idea.

“Está enfocado a la gente que no tiene tiempo de tradear, entonces entra y participa en el Fondo con un aporte de Capital mínimo inicial de USD 100 y un máximo de USD 5.000 por lo menos hasta ver cómo funciona y que todos los fin de mes muestro la rentabilidad. Eso tiene un costo del 5% mensual”, explicaba el administrador del servicio.

Como las criptomonedas no operan en Bolsas ni dependen de una contraparte centralizada operan las 24 horas, los siete días de las semanas y no saben lo que es un feriado. Operar cripto, así, puede ser un trabajo de muchas horas y sin descanso. De ahí la lógica de invitar a terceros a ceder sus fondos para que los administre.

“Durante 2 o 3 días aportan. Cierro. A fin de julio muestro rentabilidad. Ponele junto USD 10.000 y llevo un control de lo que cada uno aportó. Si uno invierte USD 500 participa con el 5% a fin de mes. Fin de julio ganamos 20% el Fondo sube a USD 12.000. Yo descuento mi 5% USD 600. Quedan para repartir o para renovar si no sacan dinero USD 11.400 entonces el que puso USD 500 tendrá USD 570 (5% de USD 11.400) y así todos los meses. Algo simple”, abundó.

“Esto es 100% barrani, ¿si? 😁 Que tiene un solo sustento, la confianza”, agregó para dar seguridades a los interesados.

Interesados hubo. Según el mismo organizador del servicio, fueron 58 personas las que se mostraron interesadas. Siempre, según la propia información que proveía el organizador. En total aportaron USD 73.747. Esto se comunicó el 5 de julio, lunes de la semana pasada.

En los días siguientes, los usuarios de los servicios de Ozono notaron que la frecuencia con la que enviaba “grafos” a sus servicios premium se había reducido. No había mensajes ni comentarios del creador del fondo que invierte en criptomonedas. Recién volvieron a tener noticias de él este último domingo, 11 de julio, apenas seis días después de la creación del fondo.

“Gente me siento muy mal. No me está saliendo nada y sólo pierdo dinero. Ni duermo. Lo lamento mucho. A mí me está cagando la vida. Un desastre. Perdón. Necesito un descanso”, escribió “Pablo” sus clientes en la noche del domingo. Bitcoin, Ether y otras de las criptomonedas más operadas no salían de sus números rojos y el fondo recientemente creado sufría. Y sufría mucho.

“El Fondo cayó en un 50% si ETH sube solo será tristeza pasajera y les juro que iremos a festejar”, informó poco después.

Los mensajes se sucedían. Hablaban de nuevas estrategias, intentos por remontar las pérdidas. Apuestas “apalancadas” -con dinero prestado, lo que multiplica las potenciales ganancias pero agranda de la misma forma las pérdidas-, señales de análisis técnico esperanzadoras y el tono desesperado del improvisado administrador del fondo. Llegaron a tal extremo que hicieron temer por el estado de salud del conductor de la iniciativa.“Vendí todo. Quedaron USD 10.000. Eso quiere decir que cagué mi vida, tengo muchas ganas de matarme. No estoy bien” (Ozono)

“Vendí todo. Quedaron USD 10.000. Eso quiere decir que cagué mi vida, tengo muchas ganas de matarme. No estoy bien. Acá estoy y debo reinventarne. No tengo otra fuente de ingresos porque dejé todo por este proyecto. Operé mal y en caliente. Como debo salir adelante dejo para un futuro hacer análisis técnico de Wall Street. El mercado crypto me liquidó. De mi parte jamás prometí nada pero la mancha, la vergüenza que siento es infinita. Jamás superaré esto. Tienen mi tiempo y conocimientos a disposición. Trabajaré de por vida gratis si es necesario”, escribió.

Aunque los inversores admitieron no conocer al administrador del fondo más allá de por su actividad en Twitter, el servicio de alertas por el que cobraba $10.000 mensuales les permitió identificarlos. Cobraba a través de transferencias bancarias inmediatas en una cuenta del banco Galicia. Para ello, se necesitaba una clave bancaria uniforme (CBU) con la que, al transferir, se puede conocer el nombre, apellido y número de CUIT.

Se trata de un hombre de nombre de 53 años de edad, su nombre de pila es Pablo, y tiene residencia fiscal en la ciudad bonaerense de La Plata, está inscripto en AFIP como monotributista de la categoría E y declara la administración de consorcios como su principal actividad. También tiene sociedad por acciones simplificad (SAS) registrada en la Provincia de Buenos Aires.

Fuente: Infobae