Billie Eilish estrena ‘NDA’ y confiesa lo mal que la pasa por ser famosa

NDA es el nombre de esta nueva canción, y significa textualmente ‘acuerdo de confidencialidad’. En la música, como en muchos otros ámbitos, es necesario firmar este tipo de documentos para evitar que se revele una cierta información que pueda ser sensible para un personaje público o, simplemente, para que no se produzcan filtraciones de material musical que aún no ha sido lanzado.

En el caso de Billie Eilish, nos narra su experiencia con un fanático que quería descubrir dónde vivía la cantante, con unas intenciones que a buen seguro no eran buenas. De hecho, llegó incluso a encontrarse con su padre y preguntarle si estaba en el lugar correcto. Pero no es este el protagonista de NDA, sino lo que Billie llama un ‘pretty boy’ con el que mantuvo una relación y, a la hora de marcharse de su vida, tuvo que hacerle firmar un acuerdo de confidencialidad para evitar que contase los secretos mejor guardados de la artista.

Referencias a otros temas de Happier than ever

NDA está llena de elementos que hacen un claro guiño a otras canciones del futuro disco de Billie Eilish. La intérprete de Bad guy dice en un momento dado del tema que “pensó sobre su futuro”, como cantaba en My future, lanzada el pasado verano de 2020. También sabemos que otra de las canciones aún no lanzadas de Happier than ever se titulará I didn’t change my number, algo que también menciona en este tema de estreno, y es que nunca se sabe el tipo de datos que alguien puede conocer sobre una persona famosa y acabar siendo filtrados.

Más llamativo es el final de la composición, ya que en los últimos segundos de NDA aparece un instrumental que ha llamado la atención de todxs lxs fans. De repente, la base se convierte en la de Therefore I am, por lo que es fácil intuir que ambas canciones estarán colocadas en el disco de manera consecutiva. Una táctica que Billie ya probó en su anterior disco When we all fall asleep, where do we go?

El videoclip del sencillo ha sido nuevamente dirigido por la propia artista, que parece haberle cogido gustillo a crear sus propias piezas y controlar todo el proceso. En esta ocasión, la cantante se encuentra en una solitaria carretera nocturna por la que inicialmente no pasa ningún vehículo, aunque según va subiendo la canción comienzan a verse acorralada por los coches. Una pieza hipnótica donde Billie hace mucho uso de técnicas que la hacen aparecer por sorpresa y de manera un tanto fantasmagórica. “Una locura” de rodaje, como ha dicho ella misma.