La madrastra de Blancanieves existió y hay pruebas

Un análisis histórico reveló datos no tan conocidos sobre la existencia de la madrasta de Blancanieves.

La madrastra de Blancanieves existió y hay pruebasUn análisis histórico reveló datos no tan conocidos sobre la existencia de la madrasta de Blancanieves.

Cuando hablamos de las historias de Disney, el cuento más popular desde hace años es Blancanieves. En 1937 Walt Disney se encargó de realizar la adaptación cinematográfica de la versión de los hermanos Grimm, gracias a ello esta historia se convirtió en un fenómeno cultural.

Para muchos resulta interesante cada una de las historias de las princesas, pero más que nada sobre si existieron en algún momento. Y es acá donde aparece el blog Cultura Inquieta, quien realizó un análisis histórico de este clásico, pero indagó mucho más en la historia de la madrastra de Blancanieves, revelando así datos no tan conocidos para los fans de Disney.

Todo comenzó en la catedral de Naumburgo, uno de los edificios más importantes de la Edad Media y el cual fue declarado en 2018 por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. En uno de sus muros, se encuentra una escultura realizada en piedra, conocida como la mujer más bella de esos tiempos.

Según el blog, esta misma fue la base e inspiración que usaron los creados de Disney para darle vida a la madrastra de Blancanieves. Si observamos detenidamente la escultura podemos encontrar muchas similitudes estéticas.Esta figura forma parte de un grupo de doce esculturas, las cuales fueron realizadas en piedra arenisca policromada y son del año XIII. La verdadera identidad de esta es Uta von Ballenstedt, quien nació en el año 1000 y pertenecía a la casa de Ascania, cuya dinastía se extinguiría con ella al no poder concebir heredero su matrimonio.La madrastra de Blancanieves existió y hay pruebasUn análisis histórico reveló datos no tan conocidos sobre la existencia de la madrasta de Blancanieves.

Con respecto al grupo de figuras que acompañan a Uta son conde Dietmar; Timo von Kistric; el conde Guillermo von Camburg y su esposa Gepa (quizá Adelaida I); el conde Sizzo von Schwarzburg-Kevernburg; el conde Dietrich von Brehna y Gerburg, su esposa. Y por último Conrado, sobrino de Ecardo y Germán; Germán I y Regelinda; Ecardo y Uta.

Toda la estética de la escultura le dio vida a la madrasta que tanto conocemos, por lo que guarda un parecido más que razonable con Uta que permanece en la catedral de Naumburgo.