El “boom” de las leches vegetales: cada vez más argentinos eligen bebidas a base de plantas

POR MAVI MARTÍNEZ SICHAR

De almendra, coco, maní, arroz, avena, castaña de cajú. Las leches vegetales despliegan su variedad en las góndolas de los supermercados y otros comercios del país desde principios de 2021. La demanda de estas bebidas es una tendencia mundial y muchas empresas se lanzaron a abastecer un mercado en crecimiento. Ya sea por cuestiones de salud, ideología o simple preferencia, las leches vegetales son consumidas cada vez por más argentinos, aumentando la venta un 16,6% en 2020. Desde el campo de la Nutrición aclaran que no es un alimento esencial, como tampoco la leche de vaca, pero sí es un muy buen complemento gastronómico.

Los argentinos consumen 3,5 millones de litros de leche vegetal por año, según la revista Forbes Argentina, aportando a un mercado que mueve unos $ 250 millones y demanda productos plant based (a base de plantas) en detrimento del consumo de lácteos, cuya venta aumentó solo un 5% en 2020 después de cuatro años de caída, conforme al balance anual del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.

Leer más Leche de almendras: una receta casera rica y muy fácil de preparar

¿Cómo se hace este líquido cada vez más consumido? No, las almendras no son ordeñadas. Se le llama “leche” por la textura, el color de aspecto blanquecino y el uso culinario semejante a la leche de vaca. Esta bebida se obtiene mediante el procesamiento de frutos, semillas o granos y agua, para luego prensarla separando el bagazo (parte sólida producto del procesamiento) mediante un lienzo o colador.

Las leches vegetales industriales llevan además un proceso más complejo, ya que ofrecen opciones con o sin azúcar agregada, saborizadas o fortificadas con vitaminas y calcio. Para la nutricionista Virginia Yódice (MN 619), éste último es un punto a favor de las bebidas vegetales comerciales.

“Si hago una bebida casera de almendras me va a servir para una chocolatada porque tiene un sabor familiar a la leche que ya tenemos incorporada. Pero esa sustancia blanca no tiene valor nutricional sino que el mismo queda en el bagazo. Ahí me queda el calcio”, explicó la profesional miembro del Tribunal de Ética del Colegio de Graduados en Nutrición de Santa Fe.

Luego del procesamiento o licuado, el líquido se separa del bagazo mediante un lienzo o colador.

Luego del procesamiento o licuado, el líquido se separa del bagazo mediante un lienzo o colador.

Atento a esto, las leches comerciales “tienen a favor que muchas son fortificadas con calcio y vitamina D“. Pero en contra, “muchas ofrecen demasiado azúcar”. “Es como si tomaras una gaseosa, tenés 20 gramos de azúcar en un vaso. Terminan siendo una golosina más”, aseguró la nutricionista que destacó por ello la importancia de leer la declaración de ingredientes de cada producto.

Otro punto en contra de las leches vegetales comerciales, comercializadas por medianas empresas como Tratenfu o grandes firmas como Mastellone Hermanos, es el precio. “No debería ser tan costosa una leche vegetal”, asegura Yódice. “Si vos la hacés en tu casa, la relación precio-calidad-producto es super rendidora”, afirmó en diálogo con Aire Digital.

Pero nutricionalmente, la bebida casera no es esencial. “No es algo necesario este fluido, más que para cortar un café o para una chocolatada, licuado, o yogur vegetal”. En cambio, donde se concentran los nutrientes es en el bagazo. Por eso muchos nutricionistas recomiendan no deshacerse de él, sino usarlo para hacer otros alimentos como galletas, postres, relleno de tartas, etcétera. En este sentido, la leche vegetal sí es un buen reemplazo de la leche de vaca. “Uno necesita calcio y el lácteo es una muy buena alternativa, pero se puede obtener de otros alimentos como las almendras, el brócoli, los porotos, las semillas de sésamo”, entre otros, aseguró la nutricionista.

Leer más Crisis del sector lechero: “Hoy los tambos no están dando ganancia”

El consumo creciente de leches vegetales implica un cambio de paradigma en la alimentación humana. “Es interesante romper con la creencia de que necesitamos alimentos, cuando en realidad lo que necesitamos son nutrientes y podemos obtenerlos de distintos productos. Así sucede en todas las culturas; el ser humano no come en todos lados lo mismo. Mientras más diversidad haya, mejor”, analizó la destacada nutricionista.

Pese a la caída del consumo interno en Argentina desde el comienzo de la pandemia de coronavirus, el rubro de leches vegetales creció en 2020 más de un 16% y muchos eligen esta opción por sobre la leche tradicional por cuestiones ideológicas como las ideas que conforman el veganismo y la obtención de alimentos amigables con el ambiente, también por cuestiones de salud o simple preferencia. La tendencia se repite en otros países y promete sumar más consumidores cada año.