“Chau Havanna”: campaña en redes contra el alfajor

“Hola @Havanna_arg. Me encantan tus alfajores, pero si empiezan a hacerlos con harina de trigo transgénico resistente a glufosinato de amonio no los voy a comprar nunca más. #ChauHavanna”. Esta frase circula desde hace unos días por las redes, se convirtió en tendencia en twitter, suma adhesiones y RT’s y es reflejo de un debate que crece en Argentina: la calidad de los alimentos elaborados con granos o cereales cuyas semillas fueron modificadas genéticamente para resistir a insectos, malezas o a eventos climáticos como una sequía.

Todo empezó cuando Havanna anunció una alianza con la biotecnológica rosarina Bioceres para comenzar a fabricar alfajores con harina del trigo transgénico HB4, modificado genéticamente para resistir a la sequía. Hasta ahora, sólo Argentina ha habilitado la comercialización de ese tipo de trigo, mientras se espera que Brasil (mayor comprador del cereal producido en la Pampa argentina) haga lo mismo en pocas semanas, según ya anticipó el embajador ante ese país, Daniel Scioli.

La firma rosarina Bioceres acordó con Havanna comenzar a fabricar alfajores con harina del trigo transgénico HB4.

“Tras el trabajo de nuestra embajada, Brasil está cerca de aprobar el trigo HB4 que Bioceres creó en Santa Fe”, escribió el ex gobernador bonaerense en su cuenta de Twitter el pasado 14 de mayo, cuando visitó junto al gobernador Omar Perotti la planta que Bioceres tiene en Rosario.

Campaña virtual

Ante el anuncio de la alianza entre Havanna y Bioceres y las declaraciones de Scioli, la web www.insostenible.net se convirtió esta semana en el sitio de encuentro virtual de las diferentes voces que se alzan contra los alimentos elaborados en base a transgénicos. “Este trigo es resistente al glufosinato de amonio y es un peligro para la salud, la biodiversidad y el ambiente” advirtieron desde la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas, una de las muchas organizaciones socioambientales que plantean la inviabilidad de esta forma de producir comida.

Havanna anunció una alianza con Bioceres para utilizar harina de trigo transgénico en sus productos. 

Havanna anunció una alianza con Bioceres para utilizar harina de trigo transgénico en sus productos.

“No al trigo transgénico. No queremos trigo transgénico HB4 resistente al glufosinato de amonio ni en alfajores, ni en ningún alimento ni campo argentino”, dice la web, desde donde se lanzó una petición al gobierno de Alberto Fernández para que dé marcha atrás con la aprobación al trigo HB4 y una campaña en redes llamando a los usuarios/ciudadanos/consumidores a “hacer ruido” en contra del alfajor transgénico.

Desarrollado por Bioceres, el HB4 es el resultado de un trabajo conjunto entre esa empresa privada e investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (Conicet) y la Universidad Nacional del Litoral. “Esta tecnología es algo que la ciencia y la biotecnología agropecuaria han tratado de desarrollar durante los últimos 20 años. Para nosotros es un gran honor ser los primeros en llegar al mercado con un desarrollo en este espacio de tanta importancia que tiene que ver con la resiliencia de las plantas ante el fenómeno del cambio climático”, dijo hace pocos meses Federico Trucco, el director de Bioceres, a la agencia AFP.

Si bien hace décadas que Argentina produce soja maíz transgénicos (que se utilizan tanto como alimento para animales como en emulsionantes y edulcorantes de consumo humano) hasta ahora el trigo había quedado fuera de esa ecuación.

Críticas y contrapropuesta

En insostenible.net pueden leerse los argumentos que las organizaciones socioambientales esgrimen para oponerse al trigo transgénico. “Esto aumentará el uso de agrotóxicos aun mas tóxicos que el glifosato” dice el texto, que agrega que también “habrá mayor riesgo a la contaminación genética a otros trigos”.

También se señala que esta alianza “consolida la relación entre el sector del agronegocio y el desarrollo de la ciencia y técnica nacional, aumenta la presión por la privatización de las semillas e introduce un nuevo veneno en los alimentos”.

“No queremos consumir alimentos transgénicos”, se repite, para agregar que “es hora de pensar un modelo de producción de alimentos sanos, seguros y soberanos que regenere la naturaleza. Es hora de la agroecología”.

Por su parte el médico Damián Verzeñassi, director del Instituto de Salud Socioambiental de la Universidad Nacional de Rosario, dijo que “cada vez que se aprobó un evento transgénico en Argentina aumentó el uso del herbicida asociado, y eso implicó un aumento en los problemas de salud de las comunidades rurales”

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