CaDi, el primer traductor de lenguaje inclusivo

Presentaron CaDi en Santa Fe, el primer traductor a lenguaje inclusivo. Se trata de una herramienta desarrollada por la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México que funciona como el traductor de Google y ofrece cerca de 1.500 palabras que ayudan a emplear un lenguaje no sexista en la redacción de textos. La presentación en la ciudad estuvo a cargo de Gencyt, una plataforma para promover y apoyar el avance de las mujeres e identidades de la diversidad de género en investigación, ciencia, tecnología e innovación productiva.

En este marco, Aire Digital habló con María Fernanda Pagura, profesora en Ciencias de la Educación, investigadora y extensionista de la Universidad Nacional del Litoral, quien integra Gencyt y fue la encargada de hacer la presentación con la introducción al análisis del lenguaje incluyente. La académica contextualizó epistemológica y y políticamente el para qué de esta herramienta.

El traductor fue llamado “CaDi”, en honor a Capitolina Díaz, catedrática e Investigadora de la Universidad de Valencia, quien propuso la creación de este software. Según Pagura, se trata de una herramienta de trabajo que fue pensada sobre todo para la escritura académica, pero es aplicable a cualquier tipo de escrito, por ejemplo de un organismo público o a una nota periodística.

Tiene un funcionamiento muy sencillo, similar al traductor de Google. Se trata de escribir el texto que se quiere publicar en el soporte, que lo revisa y marca todas las palabras o expresiones que utilizan el lenguaje sexista. A partir de esa revisión, ofrece opciones posibles para transformar esa escritura en una inclusiva. Para acceder al traductor, hace click aquí.

Pagura resaltó que toda la terminología que tiene el traductor -más de 1500 palabras y expresiones-, están en el marco de la Real Academia Española, lo que deja en evidencia que se puede escribir sin faltar a las reglas de la academia, “pero sí se puede romper con el sexismo en la postura de la RAE”, expresó.

La herramienta tiene un funcionamiento muy sencillo, similar al traductor de Google.

La herramienta tiene un funcionamiento muy sencillo, similar al traductor de Google.

¿Por qué se habla de lenguaje incluyente?

Para Pagura, la cuestión “inclusiva” da la idea de una permanente performatividad del lenguaje, de que es un proceso no acabado que se transforma constantemente. La lengua es de hecho una “producción social viva” que interactúa y se produce en el mismo momento en que se habla.

El problema es que el lenguaje crea inteligibilidad: “lo que no se nombra no tiene existencia, por lo tanto se necesita nombrar para precisamente visibilizar, darle entidad, materialidad, reconocimiento, y desde ahí poder pensar la redistribución de los privilegios a aquellas personas e identidades sexuales que el lenguaje dejó afuera”, explicó.

La especialista aseguró que el lenguaje es fuertemente androcéntrico -la práctica, consciente o no, de otorgar al varón y a su punto de vista una posición central en el mundo- y sexista. “El lenguaje es sexista porque al hablar únicamente en masculino se privilegia un género sobre otro, envolviendo, universalizando en el lenguaje masculino a todas las identidades posibles”, dijo Pagura.

Desde esta lógica binaria, queda afuera la mitad de la población que son las mujeres y disidencias. Es por eso que se inventó este traductor que trabaja desde “las” y “los”, como forma de reconocer que el universo no es únicamente masculino.

Pagura aseguró que en este marco, lo que se manifiesta es una lucha de fuerza por el poder de la palabra, pero sobre todo por el poder en la construcción de sentidos y significados. “El lenguaje sexista tiene como objetivo seguir sosteniendo un estatus quo, que deja fuera todas las otredades que no son masculino, varón, cis heterosexuales. Ese es el primer punto de discusión”, dijo.

Reconocer este sexismo es un acto político. Pero si se profundiza en la cuestión, cuando se dice “los” o “las” quedan sin representación todas las personas que no se sientan reconocidas en las categorías de mujer y varón, que también son categorías políticas. Por lo tanto hace falta dar visibilización y reconocimiento a la existencia de múltiples formas de vivir de la condición humana.

Al principio de la discusión acerca del lenguaje inclusivo, se empezó a usar el @, luego la X y finalmente apareció la E, por la economía del lenguaje ya que la X no se podía nombrar. “La utilización de este lenguaje incomoda al poder, pero va en consonancia con la idea del feminismo y las disidencias sexuales, que buscan incomodar. Claramente hay muchos que están muy cómodos en las posiciones de privilegio y pretenden seguir reproduciendo un estatus quo que legitima las desigualdades sexuales”, aseguró Pagura.

Por lo tanto, estas discusiones acerca del lenguaje y cómo nombrar no son ingenuas ni pasajeras. “Ya no se puede obviar que como uno nombra el mundo es como imagina que ese mundo es, y por eso la necesidad de pensar a quién se deja fuera en el marco de ese escenario”, profundizó Pagura.

En este marco, el traductor es una herramienta muy oportuna para trabajar en el sistema educativo, desde el nivel inicial hasta la universidad, y es útil también para los organismos públicos y la comunicación. “Es necesario empezar a escribir desde un lugar donde no sea el masculino lo único posible. Eso ya es un modo de empezar a mover estructuras”, se despidió.