¿Ya no nos interesa poner los puntos sobre las íes?

¿Ya no nos interesa poner los puntos sobre las íes?

Leo tuits, whatApps, mails o mensajes destemplados de foristas y no puedo dejar de preguntarme dónde fueron a parar los signos de puntuación. Sin  ir más lejos, el punto al final de cada oración.

Me refiero tanto al punto seguido como al punto y aparte. Uno ve ahora esos escritos y para entenderlos hay que ir mentalmente poniendo los puntos donde corresponde.

¿Dónde están –inquiero casi a diario- los acentos que casi nadie coloca? ¿Qué nos han hecho de malo, che? Es un palito etéreo, elegante, que te ayuda a comprender una palabra. No se te va ir la vida por acudir a un acento.

¿Dónde están –inquiero casi a diario- los acentos que casi nadie coloca? ¿Qué nos han hecho de malo, che? Es un palito etéreo, elegante, que te ayuda a comprender una palabra. No se te va ir la vida por acudir a un acento.

Aquella maestra

Es una pena, pero las comas ya no acompañan la necesidad de separar y hacer pequeñas pausas en un texto. Lo extraño es que el lenguaje oral sí mantiene las comas; el hablante hace pausas, le da una entonación que las incluye y, sin embargo, al escribir no traduce eso con el correspondiente signo ortográfico.

Extraño el punto y coma, al que Borges recurría con frecuencia. El punto y coma, por si no nos acordamos, separa partes de un enunciado y tiene mayor valor aislante que la coma, pero menor que el punto, según me recitaba una de mis maestras de la primaria.

Supongo que le debemos sobre todo a la publicidad, tan viciada de palabras inglesas, el hecho de que ahora los puntos de admiración (¡!) ya no se coloquen al comienzo y al final de una frase o palabra sino que se recurra a tres signos de admiración o de exclamación (!!!) pero al final de lo escrito.

Igual pasa cuando interrogamos. Lo usual en internet, e incluso en textos periodísticos, es encontrarse con preguntas que uno se entera que son tales cuando al final del escrito se encuentra con  un signo de pregunta que cierra, pero que nunca ha tenido apertura.

Todo es ¡ya!

Es habitual que nos digan: eso ocurre porque ahora todo es exprés, instantáneo, la gente escribe a mil en el teléfono y no quiere demorarse. ¿O no ha visto usted esas competencias de mensajes que muchas personas realizan con la velocidad del refucilo?

Sí, las he visto, contesto yo; entonces pregunto: si van, como se afirma, en busca de la economía de letras o de signos ortográficos, por qué escriben cosas como sipp!!! en lugar de . Estas últimas dos letras forman una palabra tan contundente y conmovedora que no requiere de signos de admiración.

También leo que nunca la humanidad ha escrito tanto como ahora con el auge de los mensajes por celular. Antes las gentes escribían cartas y era una ceremonia en la que se trataba de respetar no sólo las reglas ortográficas sino las de cierta, digamos, urbanidad, una palabra que no sé si ahora se entiende.

Labia y puño

Recuerdo haberles escrito cartas que me dictaban compañeros durante el servicio militar. Dale, vos tenés buena ortografía, me decían, no sin antes aclararme que les daba vergüenza escribir con errores. “Yo tengo labia, pero no buen puño para escribir”, me explicó uno de ellos.

Como editor periodístico me ha tocado lidiar con todo tipo de escrituras. Hay periodistas que escriben mal, pero que son excelentes cazadores de noticias. Esos son como hijos descarriados: se les tiene mucha paciencia y se les trata de enseñar y de enderezarlos porque tienen pasión por esta profesión.

Están además los que escriben bien o muy bien pero son flojos para conseguir títulos o primicias. Y están los que tienen las dos condiciones: estos nunca son mayoría.

Hoy me extraña ver que periodistas que durante años escribieron correctamente, con sus puntos y comas bien puestos y sin faltas de ortografía, hoy mandan mails o whatsApps donde parece que se han olvidado de esas buenas épocas.

Un buen texto es una composición, un conjunto de elementos ordenados para hacer un todo. Escribir es como componer una melodía. Si faltan puntos, si no hay comas, si hay palabras sin acento, si los verbos no concuerdan, pues entonces no hay música ni lectura, sino un  rotundo zafarrancho.  

https://www.diariouno.com.ar/opinion/interesa-poner–puntos-ies-05162020_xXWhT4yFw