Uno de cada cuatro argentinos sufren acidez

Uno de cada cuatro argentinos sufren acidez

La acidez al principio es una molestia, pero puede ser síntoma de una afección mayor y es un problema cada vez común.

La sensación de ardor en el pecho, más conocida como , se produce por una pérdida de presión en la barrera anti-reflujo, que se encuentra en la unión del esófago y el estómago.

“Lo que comúnmente denominamos acidez es un síntoma, un indicativo de otras afecciones más severas como son la enfermedad por reflujo gastroesofágico o la dispepsia”, dijo Jorge Olmos, de la División Gastroenterología del Hospital de Clínicas.

“La acidez puede ser normal cuando uno come en exceso, abusa de los picantes, las grasas o los dulces. Sin embargo, cuando los síntomas aparecen independientemente de lo que coma y sobre todo si persisten en el tiempo, ahí hay que consultar con un especialista”, agregó Olmos.

La mayoría de la gente pregunta por el mate y el café, como desencadenantes de la enfermedad.

Al respecto, el especialista explicó que “no son bebidas que causan reflujo o acidez por sí mismas” y remarcó que “quien tiene reflujo puede ser susceptible de profundizar los síntomas, sobre todo si no está medicado”.

La Argentina, Estados Unidos, Suecia y Turquía están en los primeros puestos en cuanto a prevalencia de Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico.

Estudios epidemiológicos llevados a cabo en nuestro país indican que el 23% de la población argentina , es decir uno de cada cuatro personas, tiene reflujo. Asimismo, el 30% de los argentinos presentan dispepsia y no todos llevan adelante el tratamiento adecuado.

Cuando la persona siente una real molestia por los síntomas, es un problema. Cuando se altera su vida cotidiana, no hay que esperar, sino hacer la consulta con un especialista”, puntualizó Olmos y agregó: “los remedios caseros y la automedicación no son la respuesta”.

El especialista aclaró además que los antiácidos de venta libre, que es el tratamiento recurrente, conllevan el riesgo de ocultar síntomas de una afección quizás más grave o de un mal manejo de la situación, por ser la medicación inadecuada.

“Hay que tener presente que, en ocasiones, los síntomas más severos no implican una mayor gravedad de la enfermedad y a menudo los más discretos pueden prevenir de casos más graves”, concluyó Olmos.