Un café de Bariloche les restringe el acceso salvo que reduzcan sus salarios

Un café de Bariloche les restringe el acceso salvo que reduzcan sus salarios

«Restricción a la atención de políticos y funcionarios jerárquicos, en solidaridad con las pérdidas económicas generadas por el Coronavirus». Así, con estas palabras pegadas en un cartel en la puerta de sus dos locales en el centro de Bariloche, el dueño de un Café llamado DeliranteJosé Sojo, busca expresar su disconformidad con la manera en que la clase política atraviesa «sin ningún costo» la crisis provocada por el aislamiento obligatorio a causa de la pandemia de coronavirus.

La medida, que no es exactamente aplicar el derecho de admisión a los políticos, pero se le parece bastante, fue aplicada a partir de hoy por este empresario de café barilochense, que considera que «Si la mayoría de la sociedad está sufriendo esta crisis, no puede ser que los políticos queden exentos».

En un contexto de pandemia y aislamiento en que «la mayoría de la sociedad vio de alguna forma reducidos sus ingresos», Sojo considera que sería una expresión necesaria de «solidaridad» que la clase política tome la decisión de hacer algo similar.

Por ello, el cartel que indica que no serán bienvenidos los políticos, hace una excepción para aquellos que «decidan reducir sus salarios un 25%, al igual que lo sucedido con los trabajadores gastronómicos».

«Tuvimos que cerrar el local del Cerro Catedral»

En diálogo con LA NACION, el empresario relató que, a causa de las nuevas restricciones anunciadas ayer en la ciudad a raíz de la suba de casos de coronavirus la semana pasada, él debió cerrar un local que tenía en el Cerro Catedral.

«El local estaba abierto para residentes, y solo trabajaba con café para llevar. Pero ahora la decisión fue que ningún local puede abrir los días domingos, que es el día que más se trabajaba y tuvimos que cerrar», contó Sojo.

«Cerrar ese local disparó la bronca. No puede ser que tenga que ser el sector privado el que soporte los costos -agregó el empresario-. Es decir los políticos tienen que pagar parte de este costo, no pueden no compartirlo. Solo le dicen a todo el mundo ‘quedate en casa’, y es obvio que si uno tuviera la posibilidad de hacer eso, lo haría».

La decisión tomada por el empresario, que actualmente tiene dos locales abiertos en Bariloche y uno en el Bolsón -donde no hay restricciones-, se da en el contexto en que el Ministerio de Salud de la Provincia de Río Negro anunció nuevas restricciones para la ciudad, luego de vivir una semana que fue la peor, en término de números, desde el comienzo de la pandemia.

Según el diario Río Negro, hubo unos 204 infectados en la semana, con el récord de 68 personas con test positivo en 24 horas.

No comparten los costos de la crisis

«Yo no soy antipolítico ni anticuarentena. No estoy contra las restricciones, pero entiendo que si vamos a salir todos de esto, vamos a compartir todos el costo. Es un tema de legitimidad», agregó.

Más tarde, Sojo, se refirió a la actitud de los políticos y funcionarios: «Sé que no es fácil para los políticos y que no causaron esto, pero eso no quita que se pongan en una posición de profesores y te digan qué hay que hacer y qué no y que te acusen de que tenés avaricia económica».

Sojo dijo que habló sobre su particular posición con el intendente barilochense, Gustavo Gennuso, con quien asegura tener una buena relación. «El lo tomó correctamente», señaló el empresario, a la vez que destacó que la decisión de las restricciones no provenían del jefe comunal, sino de la gobernadora rionegrina, Arabela Carreras.

«Llamé al intendente y a los secretarios, les expliqué y les pedí que por favor no vengan», agregó.

A partir de las nuevas restricciones, que rigen desde hoy hasta el 16 de agosto, los bares y restaurantes pueden abrir en Bariloche desde las 8 de la mañana -«lo que es ridículo, porque a esa hora nadie anda por la ciudad», dijo Sojo– hasta las 18. Y a partir de las 19, no puede circular nadie por la calle.

«Hubo muchos casos en Bariloche y comparto que no se pueden tener más muertos y que puede colapsar el sistema. Lo que no comparto es que tenemos que soportarlo exclusivamente desde el sector privado, mientras que el sector de los que trabajan para el estado no comparte el costo económico de sus propias decisiones», explicó Sojo.

«La mayoría de la gente está con bronca con este tema, estos tipos están siendo beneficiados o no comparten los costos», concluyó.

La restricción del acceso al Café Delirante es para «políticos y funcionarios nacionales, provinciales y municipales de todos los partidos» y rige hasta el próximo 16 de agosto.