Twitter modifica sus políticas sobre contenidos hackeados

Twitter modifica sus políticas sobre contenidos hackeados

Fue en respuesta al conflicto por bloquear un mensaje con un artículo que acusaba de corrupción al hijo de Biden.

Twitter anunció que está cambiando su política sobre contenido hackeado después de una protesta sobre la manera en que manejó una información política sin verificar que provocó clamores de «censura» por parte del partido republicano en los Estados Unidos.

La empresa de redes sociales ya no eliminará el material hackeado a menos que sea compartido directamente por los hackers o los que trabajan con ellos, explicó la directora de Legalidad, Política, Confianza y Seguridad de la empresa, Vijaya Gadde, en un hilo de Twitter.

En lugar de bloquear los enlaces para que no sean compartidos, los tuits serán etiquetados para ofrecer contexto a los lectores, agregó Gadde.

“Queremos atender las preocupaciones de que podría haber muchas consecuencias no deseadas para los periodistas, los informantes y otras personas, de manera contraria al propósito de Twitter de servir a la conversación pública”’, dijo.

Twitter y Facebook lanzaron una intervención rápida esta semana para limitar la propagación de un artículo no verificado publicado en el New York Post que desató los señalamientos de la derecha estadounidense: los acusaron de “censura”.

Por primera vez en los últimos tiempos las dos plataformas de redes sociales hicieron valer las reglas contra la desinformación en una historia publicada en un medio de comunicación tradicional. El artículo en cuestión, que no fue confirmado por otras publicaciones, hizo referencia a presuntos correos electrónicos de Hunter Biden, hijo del candidato demócrata a la presidencia Joe Biden. Los correos no estaban verificados y presuntamente fueron descubiertos por Rudy Guliani, aliado del presidente Donald Trump.

El senador republicano Ted Cruz se mostró tajante en declaraciones a la cadena Fox al acusar a Twitter de estar “interfiriendo en estas elecciones”, toda vez que considera que la red social “censurando a la prensa” y eso supone “una violación directa de los principios de la Primera Enmienda”.

La respuesta inicial de Twitter fue la de prohibir a los usuarios compartir enlaces al artículo en tuits y mensajes directos, alegando que violaba la política de la compañía que prohíbe el contenido hackeado. Sin embargo, no alertó a los usuarios sobre por qué no podían compartir el enlace hasta horas después.

El director ejecutivo de Twitter, Jack Dorsey, tuiteó que era «inaceptable» que la empresa no hubiera proporcionado más contexto sobre su acción. Un poco más de 24 horas después, Gadde anunció que la empresa estaba realizando cambios después de recibir «comentarios importantes», desde mensajes críticos a mensajes de apoyo, sobre cómo hizo cumplir la política.

La compañía dijo que el enlace a la historia del New York Post aún estará bloqueado bajo una política que prohíbe compartir información personal. Sin embargo, los usuarios compartieron ampliamente la historia el viernes y no estaba claro por qué pudieron hacerlo.

Por su parte, Facebook dijo que estaba «reduciendo» la distribución de la historia en su plataforma mientras esperaba que los verificadores de datos de terceros la verificaran, algo que hace regularmente con material que no está completamente prohibido en su servicio, aunque corre el riesgo de difundir mentiras o causar daño a otros.

El caso ilustra lo escurridizo que es el control de la información incluso para las compañías tecnológicas más grandes, particularmente en medio de una controversial campaña antes de las elecciones a la presidencia, que se celebran en dos semanas y media.

Aunque Facebook y Twitter a menudo combatieron la desinformación y otras violaciones a sus reglas, su respuesta en este caso demuestra lo rápido que pueden actuar cuando así lo desean. La desinformación frecuentemente avanza más rápido que la verdad en las redes sociales, de acuerdo con los hallazgos de varios estudios académicos, pero si los gigantes de las redes sociales no tienen cuidado, sus intentos de frenar una noticia pueden amplificar su alcance. Incluso cuando actúen con cautela, corren el riesgo de acaparar sus propios titulares con cada paso.

El equipo de campaña de Trump aprovechó el reporte -aunque generaba más preguntas que respuestas- incluyendo si los emails fueron hackeados o inventados. Ninguna compañía respondió a preguntas sobre si habían tomado medidas similares en otras ocasiones contra una publicación de la prensa convencional, aunque Facebook dijo que es una práctica común relegar el material mientras se busca verificar sus datos.

Facebook alegó la posibilidad de información falsa como el motivo para limitar el alcance del artículo, lo que significa que su algoritmo lo muestra a menos gente, similar a la manera en que se ven menos posts de amigos con los que no hay mucha interacción. En tanto, Twitter impidió que los usuarios retuitearan el mensaje con la historia o la enviaran por mensaje privado.

A pesar de que actuaron rápidamente, ambas compañías fracasaron en comunicar su decisión al público. En parte por esto y en parte por el simple hecho de intentar limitar la historia, las plataformas tecnológicas no tardaron en convertirse en la noticia, especialmente entre los círculos conservadores, en donde la supuesta parcialidad de los gigantes tecnológicos ya es uno de los principales temas de conversación.

«Encuentro este comportamiento impresionante, pero no sorprendente, de una plataforma que ha censurado al presidente de Estados Unidos», escribió el senador republicano Josh Hawley en una carta dirigida al director general de Twitter, Jack Dorsey. Los legisladores republicanos anunciaron que citarán a Dorsey para testificar sobre las medidas adoptadas por su plataforma.

En un acto un tanto inusual la mañana del miércoles, un vocero de Facebook recurrió a Twitter para anunciar que la compañía «reduciría» la distribución del artículo en la plataforma mientras esperaban la verificación de datos por parte de terceros. Facebook generalmente hace esto con el material que no queda prohibido de inmediato de su servicio, pero eso conlleva el riesgo de propagar mentiras o causar daño de otras formas.