Tickling: cosquillas afrodisíacas para despertar la pasión

Tickling: cosquillas afrodisíacas para despertar la pasión

Estimular la piel es un medio genial para alcanzar una excitación plena. La práctica del tickling trabaja las caricias de tal manera que causan cosquillas en paralelo a la sensación de placer. Esto es efectivo debido a las terminaciones nerviosas presentes a lo largo de este extenso órgano.

“Me encanta pensar a la sexualidad como algo divertido, como un juego. Entrar en contacto con el otro, sin exigencias y poder disfrutar”, sintetiza a Con Bienestar Viviana Wapñarsky (M.N. 24.433), psicóloga, sexóloga y miembro del Servicio de Sexología Clínica del Hospital de Clínicas José de San Martín.

Para ponerlo en práctica, hay que pasar las manos, la lengua o incluso una pluma por el cuerpo de la pareja, que sentirá una sensación de “hormigueo” o cosquillas que liberan endorfinas, serotonina y dopamina, que son conocidas como las hormonas de la felicidad.

La clave está en hacer las caricias de forma muy sensual, para despertar la sensibilidad de las zonas erógenas. “El resultado puede ser un orgasmo o no, pero en la sexualidad lo importante es divertirse. Es una forma de conectar con el otro”, plantea la sexóloga.

Existen ciertas zonas que son más sensibles a esta clase de estímulos. Por ejemplo, la planta de los pies, los costados, la zona del cuello, el vientre, la espalda y detrás de las orejas son ideales para efectuar esta práctica.

Cuando las cosquillas de placer se realizan en mutuo acuerdo con la pareja, se genera un nivel de éxtasis muy fuerte y más aún si van acompañadas de gemidos y gritos.

¿Por qué tenemos cosquillas?

Algunos científicos dicen que las cosquillas se desarrollaron como una forma para que los padres se vinculen con los chicos, pero los humanos no son los únicos animales que lo hacen. Las ratas disfrutan haciendo cosquillas, al igual que nuestros parientes más cercanos: chimpancés, bonobos y gorilas.

Lo nuevo

Una de las últimas innovaciones en tickling es el uso de vibradores líquidos. Este invento que parece sacado del futuro consiste en geles especiales que, en contacto con la piel, tienen un efecto vibrador muy singular, y se puede usar en pareja (también con uno mismo) para aumentar esa sensación de cosquilleo.

Se usa de a gotitas y lo primero que se nota es un calor que se va irradiando por toda la zona donde fue aplicado. La sensación es como si saliera humo, pero nada de eso sucede. Luego de unos segundos, aparece un hormigueo suave que se va incrementando muy rápido.

Fuente: Tn