Tenía 17 años y creó un reactor nuclear en el patio de su casa. Su vecindario se volvió radioactivo

Tenía 17 años y creó un reactor nuclear en el patio de su casa. Su vecindario se volvió radioactivo

Hace 20 años, un boy scout llamado David Charles Hahn cambió la historia de su vecindario de un momento a otro. Y quedó marcado en la historia como «el boy scout radioactivo», como lo apodó la prensa de ese entonces.

Desde pequeño, David se sentía atraído por la ciencia y la química, y solía realizar numerosos experimentos para entretenerse. Hasta que un día comenzó a ver su patio trasero con otros ojos.

En 1994, en el cobertizo junto a la casa de su madre, David, de tan sólo 17 años, construyó un reactor nuclear usando pilas, linternas, cinta adhesiva, relojes viejos y uranio de Checoslovaquia.

David vivía con su madre y el novio de esta los fines de semana. Era un chico bastante solitario y prácticamente sin amigos. Así que disfrutaba enormemente el tiempo a solas creando cosas o leyendo el libro «The golden book of Chemistry experiments», que le obsequió su abuelo. Eso lo mantenía ocupado y aumentaba su amor por la ciencia.

El chico pasaba su tiempo creando experimentos químicos. Incluso una vez apareció en una reunión de scouts con la cara naranja, pues había ingerido cantaxantina, ya que estaba probando métodos de bronceado artificial.

Los padres de David frecuentemente escuchaban pequeñas explosiones en su dormitorio o en el sótano. Una vez explotó su laboratorio y causó daños significativos y fue hospitalizado. Dañó sus manos, ojos e incluso la casa se prendió fuego.

La madre de David le pidió que trasladara el laboratorio hacia el patio de la casa. Así las explosiones serían afuera. Cuando el chico tenía 14 años ganó la insignia al mérito de la energía atómica, construyendo la maqueta de un reactor nuclear y escribiendo sobre energía y fisión nuclear. Y se le ocurrió algo bastante descabellado.

David decidió que quería construir un reactor nuclear, pues no había ningún adulto que lo supervisara. Así que lo hizo, y tardó solo dos años en hacerlo. Y haciéndose pasar por profesor de física para conseguir material nuclear.

El chico llamó a la comisión de regulación nuclear y le indicaron el proceso para construir varios componentes de un reactor reproductor. Además de explicarle cómo aislar el material nuclear.

Para conseguir los materiales llamaba y escribía a varias agencias industriales y gubernamentales que le daban pequeñas cantidades de material radioactivo. Y siguió haciéndose pasar por profesor para conseguir 200 detectores de humo, para sacar el americio del sensor.

Gastó más de 100 mil dólares en baterías para obtener litio, además de relojes que brillan en la oscuridad, y linternas de campamento de los años 50, pues tenían pequeñas cantidades de radio. Además, encargó uranio desde Checoslovaquia, justo después de la caída de la Unión Soviética. Usó los materiales como cinta adhesiva para crear su reactor. Y funcionó.

Construyó algo realmente peligroso en su patio trasero, y los niveles de radiación no dejaron de subir. Tras una semana el contador Geiger de David podía detectarlo desde su dormitorio, y comenzó a preocuparse de poner a otros en peligro. Y en un mes podía detectar la radiación desde cinco casas más allá. Fue ahí cuando comenzó a desmantelar el reactor.

A las 2:40 del 31 de agosto de 1994, David comenzó a cargar su reactor en su coche Pontiac. Los vecinos creyeron que estaba robando neumáticos y alguien llamó a la policía.

David explicó que no examinaran su coche porque era radioactivo. Al escuchar «radioactivo» la policía creyó que era una bomba nuclear y arrestaron a David.

Tiempo después se retiraron los cargos con la condición de que no se le permitiera a David volver a casa de su madre hasta que las autoridades limpiaran todo resto nuclear. Pero ni la comisión de regulación nuclear ni la policía pudo decir si tenían jurisdicción, pues era el patio de una casa.

En 1995, la EPA quería hacer pruebas a David para determinar si sufría efectos secundarios por el reactor y otros experimentos. Él se negó.

Como tenía buen estado de salud y mental se unió a la Marina de Estados Unidos para trabajar en reactores nucleares, pero no pudo obtener ese trabajo. Trabajó por 4 años en la Marina y otros 3 en el cuerpo de marines.

En 2016 falleció, pero la causa no tuvo nada que ver con la radiación, sino por una intoxicación etílica.

¿Qué podemos aprender de todo esto? Que quizá los padres deberían pasar más tiempo con sus hijos y aprender de sus intereses, así podrían saber si su hijo planifica construir un reactor nuclear en el patio.

Fuente: Upscol