Se quemó en la escuela y cobró u$s 59 millones

Se quemó en la escuela y cobró u$s 59 millones

Siguió las instrucciones de su docente pero no le fue demasiado bien. Alonzo Yanes tenía 14 años y estaba en la escuela secundaria (en el Beacon High School de Nueva York) cuando quedó literalmente prendido fuego por un experimento de la materia Química que no salió bien. Aquella triste situación le quemó el 50% del cuerpo, por lo que su familia decidió iniciar acciones legales por daños contra el Estado (es una escuela pública) y ahora un tribunal de Manhattan determinó que el Departamento de Educación de Nueva York y la maestra que estaba a cargo del trabajo práctico son los responsables de lo que le ocurrió al adolescente, que ahora tiene 21 años. Y por ello cobrará una indemnización de 59 millones de dólares.

Las quemaduras fueron calificadas como de tercer grado y fue considerado uno de los peores accidentes ocurridos en una escuela pública neoyorkina. Fue una gran bola de fuego que tomó a Alonzo mientras Anna Poole, la profesora, quería mostrar cómo las sales cambian de color cuando se exponen al metanol. La reacción de la mayoría de los alumnos fue resguardarse bajo sus escritorios, pero Yanes y otra estudiante no llegaron a hacerlo y fueron alcanzados por el fuego. Mientras la compañera de Alonzo sufrió quemaduras de primer grado, él tuvo lesiones tan profundas que sus glándulas sudoríparas quedaron adormecidas y ya no puede sudar en algunas partes del cuerpo. Luego, debió pasar cinco meses en hospitales, incluyendo dos meses internado en un centro especializado y sometiéndose a cirugías de injerto de piel externas.

El juicio duró un poco más de tres semanas. En él, sus padres, Claudio e Yvonne, llegaron a contar que hubo momentos en que no podían reconocer a su hijo de tan afectado físicamente que estaba. El joven recordó el momento en que se prendió fuego y contó que su dolor era “incomparable e irreal. Estaba ardiendo. Sentí que el fuego comía mi piel, comía mi carne. Me estaba chamuscando de la misma manera que un trozo de carne en una sartén”.

La profesora de Química, que también fue señalada como la responsable por las autoridades educativas de Nueva York, estuvo presente en el juicio y dio muestras de estar profundamente traumada. Dijo que no podía recordar los momentos previos a la bola de fuego, pero insistió en que había realizado el experimento tal y como lo había hecho en clases anteriores, cuando no tuvo inconvenientes.