Qué es el «biohacking» y por qué se impone como estilo de vida en la cuarentena

Qué es el «biohacking» y por qué se impone como estilo de vida en la cuarentena

El biohacking, un término que puede resultar extraño pero que es común para la visión de vida del siglo XXI, se ha convertido en la revelación como técnica durante el confinamiento ante la pandemia del coronavirus. Si bien nació hace varios años, este estilo que busca la «eterna juventud», sin apelar a lo artificial, tiene características compatibles para mejorar la cuarentena.

El término «biohacking» hace referencia a la «biología del bricolaje», es decir, do it yourself. Como cualquier actividad que uno puede hacer con sus propias manos, el biohacking puede ser relativamente inofensivo en sus formas más simples. Beber mucha agua, meditar todas las mañanas y evitar la luz azul a la hora de acostarse. Tan simple como esos consejos.

Los biohackers se encuentran ubicados especialmente en Silicon Valley, como señala en un artículo de GQ sobre Nueva York datado del año 2017, el cual incluye entrevistas y camafeos de algunas de las personas más adineradas de la Tierra.  

Ari Rastegar, por ejemplo, detalla las reglas en su vida. «Biohacking es fisiología, es espiritualidad, es tu mentalidad. Tengo un protocolo muy estricto para el manejo de la edad. Mi médico examina la sangre teniendo en cuenta 150 variables y, en base a los resultados, crea cada 90 días vitaminas personalizadas, hechas a medida y de grado farmacéutico para el cuerpo. Me da las dosis exactas de vitaminas y las hormonas que necesito para que mi cuerpo rinda a un nivel muy, muy alto. También hago muchas de las cosas que la gente ya conoce: cero azúcar, cero lácteos, cero gluten, muchas verduras de hoja y pescado vegetariano de agua fría», cuenta el estadounidense.

Pero en Argentina no es un fenómeno raro. Melina Vicario, ingeniera del diseño humano, master y trainer de programación neurolingüística (PNL) y una de las referentes del biohacking en el país, contó en TN cómo realiza cotidianamente los ejercicios para un mejor orden y estado mental, anímico y con otra percepción de futuro.

Lo crucial del biohacking es optimizar los procesos biológicos y cambiar esos hábitos que impiden alcanzar el mayor potencial humano en todos los aspectos. Se trata, en otras palabras, de un puente entre la sabiduría de la naturaleza y la vida urbana para reconciliarse cada uno con su bienestar, más en estos tiempos repletos de encierro, angustia e incertidumbre.

Los consejos de Vicario para llevar el biohacking a la cotidianeidad:

1. Luz natural

Es perjudicial estar expuestos a la luz de las pantallas, más si es lo primero que se percibe al iniciar el día.

«Necesitamos recibir la mayor cantidad de luz natural posible. Un biohack muy importante es recibir luz del sol antes de mirar cualquier pantalla. Esta acción por más mínima que parezca generará un impacto importante en nuestra biología. Abrir la ventana, salir al balcón o al patio recién despierto es un hábito fundamental. Al recibir la luz natural nos conectamos con los beneficios del sol que es quien genera información para que nuestro cuerpo comprenda cuando necesita hacer cada proceso», asegura la especialista en biohacking.

Al realizar la exposición al sol, lo mejor es acompañar con unas 40 respiraciones profundas de manera consciente.

2. Cuidado con los pensamientos

La alarma constante de la pandemia juega en contra al bienestar.  «Al despertar, podemos elegir los pensamientos que vamos a tener durante ese día. El entrenamiento en esta práctica nos ayudará a crear una neuroquímica positiva y esto tendrá gran impacto en toda nuestra vida. Podemos diseñar estos pensamientos y mejor aún será si ellos están vinculados con nuestro propósito de vida y nuestro destino deseado. Si podemos crear representaciones de este destino, algo empezará a cambiar», destaca la biohacker.

La pregunta clave debe ser: «¿Qué tengo que pensar hoy para llegar a ese destino deseado?». Afirmaciones como «esto es pasajero» o «todo va a estar bien» controlan la posible paranoia ante el bombardeo de información.

3. Reducir pantallas

«Cuando estamos expuestos a la luz artificial, nuestro cerebro gasta energía en el proceso de filtración porque no nos es natural. Por eso, solemos estar más cansados de lo normal cuando pasamos demasiado tiempo frente a las pantallas. En ciertos momentos nos empieza a resultar difícil concentrarnos en una tarea, desarrollar un pensamiento, para prestar atención a una conversación. Filtrar la luz azul distrae nuestras neuronas y hace que nuestra capacidad de focalizar en otra cosa, disminuya», explica Rivero.

El biohack, en este caso, es utilizar filtros en los monitores, cambiar la luminosidad de pantalla en los smartphones y desprenderse del celular a la hora de descansar. 

 

4. Cuidar el sueño

El descanso debe ser reparador. La oscuridad total es indispensable. Aunque no veamos luces con nuestros ojos, tenemos fotorreceptores en todas las partes del cuerpo. Una buena práctica es cubrir con cinta negra las pequeñas luces que quedan encendidas cuando hay algún aparato cargándose.

Apagar el Wi-Fi, dejar el teléfono en modo avión y mantenerlo lejos del cuerpo son tres consejos más para aportar al biohacking cotidiano. Nada de series hasta la madrugada: el sistema se descalabra.

5. Mentalizar el futuro

Para superar la angustia actual, hay que representarse mentalmente ese futuro en el que todo ya pasó. Lograr visualizarse haciendo las cosas que traen placer, felicidad y paz: «Gestionar nuestros estados internos con buenas representaciones, genera una buena neuroquímica que permiten sentirnos bien y hacer mejores cosas».