Prontuario en la piel: el significado de los tatuajes “tumberos”

Entre los húmedos y oscuros pabellones, mezclado entre gritos y alegres cumbias, se oye el zumbido de un pequeño motor que, con una improvisada aguja, imprime a un preso parte de su historia, delata su perfil y le configura un rango dentro de la organización carcelaria. Son los tatuajes “tumberos”, esos que lucen quienes habitan las cárceles y cuyos símbolos también son útiles para los policías, que aprenden a interpretar sus significados para saber a quiénes se enfrentan cuando están en la calle.

Los Andes accedió a un documento elaborado por el Ministerio de Seguridad provincial que se nutrió de estudios realizados en la Unidad 6, la cárcel federal de máxima seguridad de Rawson (Chubut) y de aportes de la Policía Bonaerense y del Servicio Penitenciario de diferentes provincias.

Detrás de las rejas, el tatuaje configura no sólo un símbolo de identidad sino que establece un “idioma” que se extiende a lo largo de Argentina ya que los internos de los distintos complejos penitenciarios utilizan los mismos códigos. Aunque quienes realizaron el informe admiten que resulta muy dificultosa la asignación de un significado concreto a un tatuaje ya que puede tener más de un sentido. Además, como la comunidad de reclusos es muy cerrada, los internos se resisten a enunciar el significado de cada tatuaje debido a que son códigos que se respetan.

Para las fuerzas de seguridad es necesaria una actualización periódica de los símbolos en tinta porque permanentemente se incorporan nuevas imágenes que permiten la efectividad de ese lenguaje.

Prontuario en la piel

Las marcas en la piel de un reo resultan de utilidad para los policías ya que la simple observación de un tattoo “tumbero” permite advertir referencias sobre el paso del sospechoso por alguna unidad penitenciaria. Además, esa lectura rápida de los tatuajes permite un mayor análisis del aprehendido para luego comprobar su real identidad ante los datos falsos que suelen suministrar.

Esto puede ser empleado para la prevención de alguna agresión y así impedir que una situación de bajo o mediano riesgo se convierta en una de alto riesgo para los uniformados ya que los diseños hablan de la personalidad del interno y expresan aspectos como su peligrosidad y su posición ante el uniformado.

Si se puede realizar una lectura de los tatuajes y hacer una diferenciación entre uno artístico y uno tatuaje “tumbero” el uniformado puede, por ejemplo, realizar una requisa más segura.

Artístico vs “tumbero”

Existen diferencias notables entre un tatuaje artístico y uno “tumbero”. El primero se lleva sobre la piel y el realizado en las cárceles se encuentra bajo la piel. Esto surge por las profundidades que se aloja el pigmento o la tinta: en el tattoo artístico, las agujas de las máquinas se encuentran graduadas para distribuir el pigmento en las primeras capas de la piel. Los carcelarios son más profundos por lo que las agujas y la tinta llegan a las capas inferiores de la dermis.

Existe también una “concepción psíquica del tatuado”, según el informe. El tattoo artístico puede borrarse, en cambio cuando se lleva bajo la piel, rara vez el sujeto tiene la intención de removerlo.

Los grabados en prisión son mensajes destinados a la Policía y a la población carcelaria y ponen de manifiesto reproches, recuerdos, fantasías, rebeldía y amenazas.

Rangos carcelarios

Existen diferentes imágenes que indican el paso por un penal y que resaltan la jerarquía o grado alcanzado en un pabellón, obtenido de acuerdo a reglas no escritas y en donde lo hace la diferencia es la agresividad. Las “jerarquías” intramuros son señaladas a través de los tatuajes y son respetadas en la población carcelaria.

Algunos detenidos, al conocer la significación de los diseños, se tatúan en calabozos ante la posibilidad de ser trasladados a una prisión, creyendo que ello les permitirá ocupar un lugar significativo y de respeto en una celda. Pero estos tatuajes son reconocidos por los prisioneros porque cada cárcel suele tener un solo tatuador con un estilo personal, de manera que estas medidas suelen tener el efecto contrario al buscado.

-San la Muerte. El máximo nivel alcanzado por un interno en una cárcel es representado por esta imagen. Suele estar ubicado en el brazo izquierdo. Se trata del dibujo de un esqueleto cubierto por una túnica con una guadaña. Muestra no sólo el rango del recluso sino el objetivo de hallar cosas perdidas, obtener el amor de alguien, o de vengarse de un mal recibido.

-Cabeza de león. El segundo estamento dentro de las unidades penitenciarias, y considerado en la categoría de jefe, está marcado por el tatuaje de un león, que representa ferocidad. Suele estar plasmado en el pecho o los brazos.

-Escorpión. El tercer nivel dentro de la jerarquía carcelaria es atribuido a este animal. Se ubica en los brazos, pecho, manos o piernas. En esta categoría entra el grueso de la población carcelaria. En cuanto al significado, todos los escorpiones son venenosos por lo que la imagen advierte a posibles rivales.

-Víbora. Representa el más bajo nivel dentro de una prisión. Se trata de una cobra enroscada en su cola y con la cabeza hacia arriba. Muestra el odio hacia el uniformado y hacia el “buchón”. Si tiene lengua bífida anuncia la destreza para el manejo de armas blancas de quien lo porta.

Otros diseños

Los tatuajes carcelarios suelen combinarse. Los motivos son tan variados como la imaginación de quien los diseñe pero pueden distinguirse algunos que se repiten en miles de reclusos en todo el país.

-Serpientes enroscadas. Dos víboras enroscadas en una espada indican que el reo tiene en sus antecedentes la muerte de un policía o de un delator. La espada es sinónimo de justicia para los internos, ya que dirimen sus diferencias con armas blancas. Si la espada tiene una sola víbora, enuncia el odio hacia la Policía y un compromiso de venganza a muerte.

-Cinco puntos. Tienen el tamaño de un lunar y están ubicados a igual distancia. Es la expresión popular de estar atrapado: cada punto representa las cuatro paredes de la celda y el central remite al sujeto encerrado. Además, en la mano izquierda este diseño representa al ladrón rodeado por cuatro policías. En la mano derecha o en cualquier parte del cuerpo, los puntos muestran el odio de cuatro delincuentes hacia un policía al que han acorralado.

-Drogas y lágrimas. Existen tatuajes que sólo tienen un fin decorativo. Allí se encuentran las estrellas, nombres de seres queridos, palmeras, corazones que suelen llevar los internos con menor grado de peligrosidad. Las esposas con cadenas rotas simbolizan la libertad obtenida tras cumplir condena; la telaraña hace referencia a la cárcel y, si lleva una araña sobre ella, indica que quien la tiene se fugó.

Los adictos suelen identificarse con dibujos como jeringas, hojas de marihuana y duendes que reflejan el efecto de las drogas.

Los jóvenes que han estado alojados en institutos de menores suelen estamparse una lágrima, que simboliza al ladrón arrepentido o la pérdida de un compañero abatido por las fuerzas de seguridad o en alguna pelea con enemigos.

Homosexuales y “violines”

Los diseños más comunes entre presos homosexuales son una rosa abierta en el pecho, una manzana mordida (símbolo del pecado carnal) o una palmera en el pecho, que marca debilidad. Flores y mariposas también son usadas por los internos de la comunidad LGBT.

Un círculo de unos 5 milímetros en una mejilla o en un glúteo suele marcarse en los internos que han sido víctimas de abusos sexuales.

Los reclusos alojados por delitos sexuales, llamados “violines” por el resto de la población carcelaria, llevan habitualmente en sus espaldas motivos místicos como ángeles, vírgenes y cruces.

Un pequeño motor y una birome

Muy lejos de la higiene y de la calidad de diseño que se puede obtener en un estudio de tattoos, en las cárceles unos pocos instrumentos sirven para perpetuar una imagen en el cuerpo.

A diferencia del artístico, el tatuaje “tumbero” se realiza generalmente sin máquinas (a mano con una aguja) y no se utiliza la combinación de colores. Por lo general, lleva un solo color predominante: el azul, ya que la tinta es la única disponible y proviene de lapiceras o de tinta china.

A veces se utilizan “máquinas” de fabricación casera que consisten en un motor de radio, del que se desprende una birome, un tenedor o un cuchillito sujetado con hilos o alambres. El motor a pila hace que el elemento punzante se mueva y así entre y salga de la piel, dejando el pigmento.  

Se trata de una técnica que no prioriza la estética sino el mensaje que pretende exteriorizar.