¿Por qué se nos pega la tonada del lugar que visitamos?

193

Meghan Markle empezó a hablar con acento británico y disparó la polémica. Pero adoptar un acento ajeno es en realidad más común de lo que se cree y tiene una explicación razonable.

A menos de dos meses de mudarse al Palacio de Kensington, Meghan Markle ya habla como británica. La actriz, nacida en California, contrajo matrimonio con el Príncipe Harry el 19 de mayo y las costumbres inglesas no fue lo único que adquirió de su esposo.

Si bien las redes sociales explotaron al ver el video de la actriz con su nuevo acento, este fenómeno es más común de los que se cree. La psicología lo explica como un “reflejo involuntario”.

Este tema fue muy discutido por los psicólogos Tanya Chartrand y John Bargh durante los años 90 cuando analizaron las interacciones entre estudiantes universitarios. Los especialistas en conductas humanas interpretaron que al imitar los gestos de otra persona, la posición del cuerpo, la modulación de la voz y el acento, lo que realmente buscan las personas es asemejarse con el nuevo grupo social.

Este fenómeno se trata de algo totalmente inconsciente e instintivo del cerebro. Es casi como un mecanismo de supervivencia porque nos hace sentirnos más seguros con personas que hablan, miran y actúan como nosotros, y las neuronas funcionan como un espejo para que todo fluya.

Según los sociólogos, al adoptar sus costumbres, el nuevo miembro busca encajar con la multitud tanto como sea posible y eso se extiende a los acentos. Un aspecto importante a tomar en cuenta es que al adoptar un acento no es por burla o imitación forzosa. De hecho es parte de un espectro mucho más amplio de la interacción social, donde inconscientemente imitamos a la gente a nuestro alrededor para estar más “a tono” con ellos. Se lo conoce con el nombre de “efecto camaleónico”.

Un informe de la Asociación de Ciencias Psicológicas sobre este fenómeno hizo referencia a un estudio holandés en el que los voluntarios escuchaban a la gente hablar con un acento desconocido y luego escribían lo que decían, lo escuchaban nuevamente o lo decían ellos mismos mientras imitaban el acento.

¿Los resultados? Las personas que habían hecho imitaciones, sin importar cuán terribles fueran, captaron el significado del discurso de la otra persona mucho más rápido. Otro estudio de la Universidad de California descubrió que imitar un acento subconscientemente a menudo proviene del deseo de sentir empatía con una persona o de sentir una fuerte conexión con ella.

Es más probable que imites un acento, en otras palabras, si realmente quieres sentirte cerca de la persona que lo tiene y compartir sus sentimientos. Por lo tanto, es probable que las parejas adopten los acentos de los demás con más rapidez que los compañeros de trabajo o conocidos que pasan.

En conclusión, Meghan no tiene acento inglés: en realidad tiene el acento de Harry.