Por qué hay que ver la serie Poco ortodoxa

Por qué hay que ver la serie Poco ortodoxa

1) Está basada en hechos reales

Es una adaptación de la novela -best seller- del mismo nombre, escrita por Deborah Feldman e inspirada en su propia autobiografía. 

¿De qué se trata? Esty es una joven de religión judía ortodoxa, que vive en Williamsburg, Nueva York.

A los 17 años, el “deber ser” que imponía su religión la llevó a aceptar un matrimonio “arreglado” con un hombre con el que sólo había compartido media hora, mesa de por medio, casi sin decirse nada.

Luego de darse cuenta de que su matrimonio ha fracasado, decide abandonar la comunidad y se escapa rumbo a Berlín, Alemania, donde vive su madre. Sin embargo, su misión no será nada sencilla: el pasado la perseguirá donde vaya.

Una de las normas es que las mujeres deben raparse luego del casamiento.

Entre otras cuestiones, su pareja había fracasado porque Deborah sufría de vaginismo, una condición que provoca dolores muy fuertes durante las relaciones sexuales.

Por eso, tardó en quedar embarazada: su bebé llegó dos años después de consumar su boda, lo que desató fuertes presiones en los vecinos y en toda la comunidad donde vivían. Una comunidad con reglas muy estrictas.

Ejemplos: las normas religiosas de vestimenta estaban escritas con carteles en algunos locales, las mujeres no podían usar medias color piel ni cantar en voz alta. Además, debían raparse y cubrir su cabeza con una peluca después de casarse, acceder a tener sexo con sus maridos cada viernes, vestir prendas que taparan el cuello y usar polleras que no subieran de las rodillas.

2) La rigurosidad religiosa del relato

Creada por Anna Winger y Alexa Karolinski, y dirigida por Maria Schrader, a la producción de esta ficción hablada en yiddish no le faltan recursos. Además, el rigor para representar cada ritual hace que el espectador sienta que está en una casa ultraortodoxa de Williamsburg o en una sinagoga.

“Era muy importante hacer cambios en nuestra historia y diferenciarla de la vida real de Deborah Feldman. Porque ella es joven, es una figura pública, una intelectual, y queríamos que la vida de Esther en Berlín fuera muy diferente de la vida de Deborah. Los flashbacks están basados en el libro, pero la historia en sí es inventada”, explicó Karolinski sobre la adaptación que hicieron para la principal plataforma de streaming.

3) Alto nivel actoral

Las actuaciones, todas, son muy buenas. Está protagonizada por Shira Haas, Jeff Wilbusch y Amit Rahav. La que más se destaca es Haas, una actriz de 24 años que nació en Israel y en su país ya tiene una carrera de más de ocho años. Ahora le llegó la hora de saltar a los primeros planos.

“La de Poco ortodoxa es una historia hermosa, muy singular, que muestra dos lados. No es una historia sobre la existencia de Dios ni nada parecido. Es, en todo caso, sobre el derecho de tener voz propia”, señaló Haas, cuyo abuelo también fue un sobreviviente de Auschwitz.

4) Corta y ágil, ideal para maratonear en cuarentena

Es cierto, con el aislamiento obligatorio, en muchos casos lo que sobra es tiempo. Pero también están los que prefieren las series cortas. Y Poco ortodoxa es una de ellas: tiene sólo cuatro capítulos.

5) Atrapa desde el vamos

Tal vez por su corta duración, pareciera que no hay tiempo para perder en pantalla. Y entonces la serie se planta fuerte de entrada. Conquista desde los primeros minutos.

Todavía no se sabe si habrá una segunda temporada, como para calmar las apetencias de los que se quedaron con ganas de más. Lo que sí ya se puede ver es un documental de 21 minutos, con el “detrás de escena”, que tiene la misma calidad que la serie. Imperdible.