Por esta razón no podemos evitar mirar las pantallas ajenas

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Nadie está libre de culpa: todos miramos con curiosidad la pantalla de otra persona alguna vez. La conversación de un amigo, la de un extraño o las de la pareja. ¿Qué significa hacerlo?

Las pantallas ajenas están por todos lados. Mientras hacemos fila para comprar un café, mientras viajamos en transporte público, esperamos para entrar a un baño o esperamos a alguien junto a un amigo o compañero de trabajo. Son ventanas abiertas para nuevos voyeurs del siglo XXI.

Con solo una mirada a la pantalla de su smartphone se puede tener una idea amplia sobre una persona: sus relaciones y su trabajo, así como su ideología política, ansiedades y adicciones. Eso explica que den curiosidad, incluso cuando se trata de la de un desconocido.

Pantalla dentro de la pantalla. (BLOOMBERG).

Pantalla dentro de la pantalla. (BLOOMBERG).

Según un equipo de investigadores de la Universidad Ludwig Maximilian de Múnich, Alemania, las pantallas ajenas han cambiado el fenómeno del “espionaje sobre el hombro” . Es algo tan frecuente que es la razón por la que las contraseñas y las claves aparecen como puntos o asteriscos en las pantallas de las computadoras y los teléfonos.

Lo difundido por la universidad de Múnich es, en realidad, una encuesta en la que formularon preguntas acerca de una situación hipotética en la que un personaje imaginario llamado “Vic” está observando el dispositivo móvil de otro personaje ficticio llamado “Cas”, pero Cas “no se da cuenta”.

Celulares ajenos (WEB).

Celulares ajenos (WEB).

Las respuestas a la encuesta no revelaron la existencia de un mundo de “espías y espiados”, sino que casi nadie se salva de ninguna de las dos, aunque los investigadores sugirieron que “el espionaje sobre el hombro era en su mayoría casual y oportunista“. Además, agregaron que era “más común entre desconocidos, en el transporte público, durante tiempos de desplazamiento y en casi todos los casos involucraba un celular”

¿Qué veían los participantes en las pantallas ajenas? Aproximadamente la mitad respondió a la encuesta citada por La Nación que veían texto. Las siguientes respuestas fueron fotografías, juegos y, luego “códigos de acceso” o contraseñas, para ser más específicos. Sin embargo, lo más curioso son las razones: no espiaron para controlar a su pareja, o para enterarse de algo importante.  “Curiosidad” “aburrimiento” fueron las respuestas en primer lugar.