Para competir con Uber y taxis, lanzaron una app de remises manejados por mujeres

121

Funciona desde este jueves. Apunta a que las pasajeras no sufran casos de acoso o inseguridad. Ya fue descargada por 17.000 clientas. No aceptan que viajen hombres.

La preocupación de las mujeres a la hora de moverse por la Ciudad tiene amplio fundamento: una de cada cuatro porteñas declaró haber sufrido acoso a bordo de un taxi o un remis. Así es como, aún cuando faltaban días para que comenzara a funcionar, la app ya sumaba 17.000 usuarias activas.

“Sara LT surgió a partir de la necesidad de seguridad de las mujeres cuando viajan. Vimos que muchas se sienten más cómodas cuando quien conduce es una mujer”, explica Felipe Martínez, director regional de esta empresa, nacida en Buenos Aires de un equipo conformado por argentinos y colombianos. Mariano Marín, a cargo del área comercial, destaca otra ventaja: “Permitirá ampliar la flota de conductoras, que acá casi no hay. Queremos que se metan en ese terreno sin miedo”.

Entre los taxistas porteños, las mujeres representan apenas un 3% (1.125), aunque un plan del Gobierno de la Ciudad busca incorporar a unas 2.000 más. En Uber la proporción es mayor -entre un 10% y un 12%-, aunque sigue siendo profundamente desigual. Al hecho de ser minoría también se suman su ausencia en los puestos de representación gremial -no hay delegadas taxistas- y la discriminación que sufren en ese entorno laboral.

Pero la calle es un ámbito hostil no sólo para las conductoras, sino también para las pasajeras. Según el informe “Violencia contra las mujeres en el espacio público. La inseguridad de la que nadie habla”, elaborado por la organización Mujeres de la Matria Latinoamericana (MuMaLá), el taxi es el medio de transporte más usado, por el 36% de las porteñas, en su mayoría (59%) por razones de seguridad. Ese porcentaje aumenta significativamente en el GBA, donde el 77% de las mujeres deciden usar taxi o remís por ese motivo.

Sin embargo, las mujeres no siempre se sienten a mayor resguardo por viajar en taxi: de acuerdo a la misma encuesta -realizada en la Ciudad de Buenos Aires, algunos municipios del GBA y otras nueve ciudades argentinas-, nueve de cada diez pasajeras se mantienen comunicadas mientras están en el taxi, también para experimentar mayor seguridad.

Es que, como señalan en el sondeo, la elección del taxi o remís no implica que las mujeres estén libres de sufrir violencia en sus viajes. De entre las que prefieren este medio de transporte, el 14% refirió haber sido acosada por el chofer, índice que aumentó al 25% en la Ciudad.

Y aunque Uber ofrezca la ventaja de conocer de antemano el nombre y la evaluación del conductor, hay un dato nada auspicioso: como pudo comprobar este diario, los choferes que trabajan con esa aplicación pueden acceder sin problemas al número telefónico de sus pasajeros.

En Sara LT, en cambio, prometen adoptar una serie de medidas de seguridad específicas. Por un lado, un botón antipánico para la chofer y otro para la pasajera, que permitirán llamar al 911 e incluir hasta cinco números de contacto a los que podrá darse alerta inmediatamente con un mensaje a elección, que la usuaria ingresará en la app antes de comenzar a usar el servicio. Por el otro, las pasajeras deberán registrarse con foto de DNI y luego seguir una serie de pasos de reconocimiento para probar que son quienes dicen ser. Luego están los requisitos propios de cualquier remisería: las conductoras inscriptas -ya más de 100- deben contar con licencia profesional, habilitar su auto como remís y exhibir la documentación del vehículo.

“La idea es comenzar por Palermo y, a medida que crezca el número de conductoras, ir expandiéndose hacia otros barrios porteños y algunas localidades del GBA -anuncia Martínez-. En el futuro, pensamos llevar la app a otras ciudades argentinas y, luego, a Colombia, de donde soy, y a los Estados Unidos”. Conforme avance su uso, se evaluará la utilización por parte de pasajeros hombres, siempre y cuando viajen con una mujer, que será quien solicite el servicio en todos los casos.

Aunque su uso será mayoritariamente a través de la app, Sara no dejará de ser una remisería y, como tal, sus tarifas no variarán por oferta y demanda, como Uber, sino por minuto y por kilómetro, aunque siempre a partir de un monto mínimo. También podrán pedirse viajes por teléfono o en persona en la sede, ubicada en el Microcentro porteño. Con todo, no se manejará dinero en efectivo: sólo podrá pagarse con tarjeta de débito o crédito, o a través de la plataforma online MercadoPago.

Fuente: Clarin


TAG