Los 5 autoexámenes de salud que toda mujer debería hacerse

Los 5 autoexámenes de salud que toda mujer debería hacerse

A partir de cierta edad, es importantes que las mujeres se realicen cierto autoexámenes que pueden prevenir grandes enfermedades de trasmisión sexual o el cáncer

Aparte de realizarse un chequeo médico, al menos, una vez por año, la prevención de las enfermedades puede comenzar desde nuestro propio hogar. Es importante que las mujeres enfoquen su atención en 5 autoexámenes que, de realizarse de manera regular, pueden llegar a prevenir graves enfermedades.

A continuación, 5 autoexámenes que cualquier mujer puede hacer desde su casa:

1. Hacer un autoexamen de senos una vez al mes
La autoexploración de los senos no es un método de detención precoz infalible, pero tampoco es inútil. De hecho, numerosas mujeres han pedido a su médico una mamografía solo después de haberse detectado un bulto ellas mismas. Además, es importante tener en cuenta que a partir de los 45/50 años se debe realizar una mamografía cada dos años.

De todas maneras, no encontrarse un bulto no significa que no haya cáncer. Por eso hay que ver si los senos tienen un aspecto diferente, si presentan hoyuelos, arrugas, enrojecimiento, hinchazón, erupción o dolor.

El autoexamen consta de dos partes. La primera es observacional, mirándose al espejo y prestando atención a los posibles cambios que puedan existir en la piel, la forma o el volumen de la mama. Posteriormente se hace una palpación con la yema de los dedos de la mano contralateral, dividiendo la mama en cuatro cuadrantes y complejo areola-pezón.

2. Medir el perímetro abdominal
La grasa acumulada en el abdomen puede ser más peligrosa que los kilos de más. Cuando existe demasiada grasa acumulada se tiene más riesgo de desarrollar síndrome metabólico, que afecta a alrededor del 25% de la población adulta y que aumenta el riesgo de padecer distintas enfermedades cardiovasculares, como insuficiencia cardiaca, diabetes, infarto agudo de miocardio o ictus.

Distintos estudios demostraron que la obesidad abdominal puede inducir una situación de resistencia a la insulina, la que hace subir los niveles de glucosa y, a la larga, se asocia a otras alteraciones como la tensión elevada, niveles altos de lípidos e hígado graso.

Se considera obesidad abdominal cuando se superan los 102 centímetros en los hombres y 88 centímetros en las mujeres. Es posible medir el perímetro de cintura con una cinta métrica en el punto medio entre el último reborde de las costillas y el borde superior del hueso de la cadera.

3. Controlar la tensión arterial a partir de los 40
Las mujeres, además de los riesgos compartidos con los hombres, tienen factores de riesgo de sufrir ictus añadidos como, por ejemplo, el embarazo, el parto, la salud reproductiva en general y toda la revolución hormonal que ello ocasiona.

Es importante comenzar a controlar la tensión arterial con regularidad a partir de los 40 años. En el caso de tener familiares directos con hipertensión arterial, se debería iniciar la vigilancia de la tensión desde la juventud. A partir de esa edad, si la tensión es normal, hay que controlarla una vez al año, pero si la tensión está elevada, hay que acudir al médico.

4. Identificar los lunares del cuerpo
Conocer nuestros lunares podría ayudarnos a detectar un posible cambio en ellos y así detectar a tiempo un posible cáncer de piel. No sólo mirarlos o pedir a alguien cercano que mire los que se encuentran en la espalda sino que también puede ser de gran ayuda fotografiarlos. Incluso existen aplicaciones para celulares que ayudan a ésto.

Es importante notar el color y el tamaño de los lunares que se alojan en nuestro cuerpo. Los especialistas se rigen bajo la norma ABCD: observar la asimetría, si presentan bordes irregulares, si son más grandes de 6 milímetros y, sobre todo, si ese crecimiento ha sido repentino.

Por otro lado, si tenemos todos los lunares más o menos homogéneos de un mismo color y súbitamente resalta uno entre todos los demás, también hay que ponerse en guardia.

5. Prestar atención ante los cambios en la menstruación
A los tres años de comenzar a tener relaciones sexuales, y desde los 25 a los 65, independientemente de si hay o no actividad sexual, es importante ir al ginecólogo. A través de exámenes, el especialista podrá detectar lesiones producidas por uno de los virus de transmisión sexual muy prevalente entre la población, el virus del papiloma.

De todas maneras, es importante observar el propio ciclo menstrual por si se van produciendo cambios significativos. Por ejemplo, si la paciente observa sangrados mensuales muy abundantes durante la menstruación y durante las relaciones sexuales, un dolor exagerado si la menstruación nunca ha sido dolorosa o la sensación de masa abdominal hay que acudir al especialista, quien, a través de una ecografía transvaginal, podrá detectar esas alteraciones.

También hay que observar cualquier cambio en el flujo vaginal, si hay un olor desagradable, si duele o arde al orinar, han aparecido protuberancias o llagas en la zona de la vagina, ya que pueden ser síntomas de una enfermedad de transmisión sexual.