Las tremendas profecías de Nostradamus que todavía pueden cumplirse

Las tremendas profecías de Nostradamus que todavía pueden cumplirse

Fueron muchas las profecías de Michel Nostradamus (1503-1566) que se terminaron por cumplir.
 
Entre la larga lista, sus estudiosos enumeran el ascenso de Adolf Hitler al poder, los bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki y el asesinato del presidente estadounidense, John F. Kennedy entre otras.


Nacido el 14 de diciembre de 1503 en Saint-Remý-de-Provence, el médico y adivino francés sigue siendo recordado gracias a su Les Propheties, una colección de 942 cuartetas poéticas que predicen eventos futuros entre los que incluyó una «gran plaga» para este año 2020.

En ese marco, cinco siglos después, sus seguidores se centraron en las que aún faltan por cumplirse:

Volcán en una nueva ciudad
 
Sin especificar de qué ciudad se trata, el profeta señaló que en una ciudad nueva habrá una lluvia de fuego que cubrirá dicha metrópoli.
 
Hay quienes sostienen que se trataría del volcán de Yellowstone, en Estados Unidos, ya que en caso de hacer erupción, cubriría toda Norteamérica.

 

Calentamiento global
 
En otra de sus profecías señala que «no habrá diferencias entre temporadas» y que «los niños serán arrancados de los pechos».
 
Según los intérpretes, se refieren al calentamiento global y a la hambruna que esta ocasionará. Incluso llegan a asegurar que será tan severa que la sociedad recurriría al canibalismo.
 
Tres anticristos
 
Por otro lado, Nostradamus señaló que habrá tres anticristos. Al respecto, se cree que dos ya aparecieron: Napoleón, quien conquistó Europa, y Adolf Hitler en la Segunda Guerra Mundial.
 
Se dice que el tercero será quien ocasione la Tercera Guerra Mundial, la cual será nuclear.
 
Una montaña caerá del cielo
 
Nostradamus indica en una de sus cuartetas: «La gran montaña de medio kilómetro caerá del cielo».
 
Para muchos se trata de la caída de un meteorito en la Tierra que desataría el caos.
 

 

Quién fue Nostradamus
 

Nostradamus fue médico, filósofo, matemático, alquimista y astrólogo pero, por sobretodas las cosas el hombre que, a través de sus escritos, ¿predijo? algunos de los episodios más destacados de la historia mundial.

«Aquí descansan los restos mortales del ilustrísimo Michel de Nostradamus, el único hombre digno, a juicio de todos los mortales, de escribir con pluma casi divina, bajo la influencia de los astros, el futuro del mundo», reza el epitafio que está escrito en latín sobre su tumba.

Genial vidente para algunos y gran estafador para otros, sus seguidores aseguran que a través de sus casi mil profecías adelantó el asesinato de John F. Kennedy, el ascenso al poder de Adolf Hitler?, guerras, las bombas nucleares y grandes desastres naturales.

Nostradamus escribió a través de cuartetas, breves versos genéricos -y muy amplios- de cuatro líneas en los que anticipa los hechos.

Si bien algunas cuartetas resultan un tanto más claras, la gran mayoría son tan crípticas que su interpretación habilita múltiples lecturas y, de este modo, se las puede adaptar a los distintos episodios.

Michel de Notre-Dame -conocido como Nostradamus-, el vidente y astrólogo más famoso de la historia, nació en Saint-Rémy -de-Provence, en el sur de Francia, el 14 de diciembre de 1503.

Médico (estudió medicina pero nunca se recibió) y alquimista, era un viajero apasionado que, durante sus múltiples recorridos por Francia se contactó con curanderos, brujos y adivinos. Y fueron ellos quienes le transmitieron sus conocimientos sobre los astros. En pleno auge renacentista (entre 1547 y 1549) recorrió Italia.

A partir de 1555, Nostradamus empezó a escribir sus pronósticos en forma de cuartetas. Como cada libro contenía exactamente cien de estas combinaciones de cuatro versos, los denominó Centurias. En aquel tiempo, el arte de la magia estaba tan naturalizado que a a nadie le preocupaban estos textos que adelantaban el futuro.

Nostradamus contó con la protección de Catalina de Médici -primero reina consorte de Francia y luego regente- que, fascinada con su talento le dio un lugar en la corte como adivino, consejero y médico.
 
Murió en 1566, a los 63 años. /iProfesional