Las razones por las que el sexo en el espacio sería una pesadilla

273

El sexo entre astronautas estaría lejos de ser algo placentero. Lo sostienen diferentes científicos basados en múltiples factores.

Tener sexo forma parte de la vida de la mayoría de las personas adultas.  Tal vez todos los días, quizás una vez al mes… Entonces, resulta lógico preguntarse si los astronautas lo hacen en el espacio exterior. Y la respuesta la tienen los científicos.

John Millis es un físico y astrónomo financiado por la NASA que sostiene que tener sexoen el espacio exterior sería una pesadilla.

“Imagina participar en la actividad sexual mientras se está cayendo en paracaídas, cada empuje o movimiento te impulsará en direcciones opuestas. Incluso el tacto más ligero puede dificultar la relación si ambas personas no están debidamente ancladas. Los astronautas necesitarían prepararse”, aseguró el científico de la Universidad de Anderson en Indiana.

Las dificultades

Millis explicó que en la micro-gravedad la sangre se eleva a la cabeza, en lugar de ir hacia los genitales, lo que dificulta la excitación tanto de hombres como de mujeres.

También, la presión arterial baja por debajo de la cintura, por lo que el tejido en el pene de un hombre sea más flácido. Esto sin dudas impacta en la confianza del astronauta. A su vez, los niveles de testosterona bajan.

Todo esto trae complicaciones a largo plazo, ya que el corazón se encogerá debido a los prolongados periodos de tiempo en los que están en órbita.

Además, hay una menor cantidad de sangre en las extremidades inferiores, que es la región del cuerpo de la que se extrae para generar una erección.

En cuanto a los fluidos como el sudor, la humedad vaginal y la acumulación de semen, estos estarían flotando alrededor de la cabina. Como consecuencia, la temperatura de ésta sería aún más alta.

“Debido al ambiente de la micro-gravedad el sudor y las lágrimas no corren por los cuerpos de los astronautas como lo hacen aquí en la tierra, en su lugar se acumula como pequeños estanques de fluido cerca de donde fue secretada”, comentó Millis.

Otro de los problemas que podrían surgir es el movimiento es demasiado vigoroso. Así podría expulsar de la superficie al otro. Nada romántico.

En cuanto al riesgo de embarazo, parece ser este el factor más importante. Uno de los factores es la posibilidad de un embarazo ectópico. Otro factor importante es el nivel de radiación y el impacto del ambiente de la micro-gravedad en el desarrollo del feto.

¿Se puede o no?

A pesar de todo lo antes dicho, Millis opina que una pareja podría excitarse y llegar al clímax en el espacio.

También lo sostiene el técnico de la NASA, Harry Stine que afirmó en su libro “La vida en el espacio” que el sexo había sido simulado por la agencia especial. La conclusión fue que una”tercera persona” sería la mejor manera de facilitar la movilidad.

“Era posible pero difícil y se hizo más fácil cuando una tercera persona ayudó a sostener a uno de los dos para que no se moviera de su lugar”.

En caso de que alguien quisiera tener sexo, la inventora y autora de ciencia ficción Vanna Bonta creó un atuendo conocido como el 2suit. Éste tiene un espacio que se abre en la parte de la ingle y se cierra con velcro que permite a los usuarios el poder participar en relaciones sexuales.

Pero la NASA prohíbe el sexo en el espacio debido a los riesgos que corre una mujer embarazada. Como resultado del embarazo deberían modificar toda la misión, según los académicos Haley Schuster y Steven L. Peck.

La primera pareja en el espacio

Los primeros esposos que entraron en el espacio fueron los estadounidenses Jan Davis y Mark Lee. Ellos se enamoraron en un campo de entrenamiento de la NASA y se casaron en secreto justo antes de su misión en 1991.

La agencia espacial tiene políticas muy estrictas sobre tener a parejas en el espacio. Sostienen que podrían entorpecer la dinámica del equipo.

La pareja nunca ha revelado si fueron las primeras personas en experimentar el amor libre de gravedad.

Fuente: Infobae