¿Las nuevas tecnologías afectan a nuestro cerebro?

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El excesivo uso de los dispositivos electrónicos hace que nuestro cerebro deba trabajar en múltiples tareas que desconocemos si está preparado para desarrollarlas.

El avance de la ciencia y de las nuevas tecnologías han ayudado a mejor nuestra salud y comunicación, en cierto modo han simplificado nuestra vida pero nos ha obligado a realizar diversas acciones al mismo tiempo. Es decir, ahora es habitual estar trabajando en la computadora, mirar televisión y chequear los mensajes del celular en el mismo instante. Lo que no sabemos es si nuestro cerebro está capacitado para soportar esas tareas múltiples que las nuevas tecnologías promueven.

En muchas oportunidades se valoran a las personas que pueden trabajan en multitareas o en modo multitasking, ya que es beneficioso para entrenar la capacidad para el paso rápido y eficiente entre actividades. Sin embargo, está comprobado que las personas que funcionan con esa modalidad se dispersan más cuando pasan de una a otra.

En un estudio realizado en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) realizado con varios estudiantes se llegó a la conclusión que desde el punto de vista del funcionamiento cerebral, estamos capacitados para realizar muchas tareas, por supuesto, pero debemos focalizarnos en hacer una de estas por vez. Tener muchas cosas para hacer y hacerlas una por vez no es lo mismo que intentar hacer varias cosas al mismo tiempo.

La mala administración de la atención no solo genera improductividad, ansiedad y estrés, sino que puede traer también riesgos letales. En un estudio de la Universidad de Utah, los psicólogos David Strayer y Jason Watson señalaron que la posibilidad de un accidente automovilístico puede darse tanto en aquellos que, mientras conducen, hablan por teléfono o mandan mensajes de texto como para conductores que habían tomado más alcohol del permitido por la ley.

Esto ocurre porque los conductores que usan celular tienen reacciones más lentas, respetan menos su carril, mantienen menor distancia entre los autos y pasan más semáforos en rojo. Estas personas, en comparación con los que no usan el teléfono cuando manejan, detectan menos de la mitad de los detalles y situaciones que se les presentan, lo que produce ceguera atencional.

A su vez, aquellos que chequean todo el tiempo los correos electrónicos o notificaciones de redes sociales pueden provocar cierta dependencia. Por esa razón, la clave está en poner un filtro entre tareas importantes y ociosas, para lograr descansar realmente.

A diferencia de otras revoluciones tecnológicas, la de la “tecnología social” implica nunca estar solos y nunca estar aburridos. Esto implica estar desatentos a las personas que tenemos alrededor para conectarnos con el mundo virtual. Esto quita la oportunidad de aprender a mantener conversaciones, a poder tener un momento de introspección sin un artefacto electrónico y sin que eso genere ansiedad. Haciendo que seamos menos tolerantes a establecer relaciones duraderas.