Inconsciente o consciente, ¿cuál domina nuestra mente?

Inconsciente o consciente, ¿cuál domina nuestra mente?

Con el fin de aliviar nuestra mente y evitar malestares a la consciencia el cerebro realiza un mecanismo llamado «represión». Solo cuando estemos preparados para enfrentar lo reprimido podremos llegar a lo desconocido.

Al hablar del “inconsciente” nos referimos a aquella parte de nuestra mente donde reside lo que desconocemos, lo que en cierto momento fue mejor no saber debido a que nos habría resultado intolerable.

 

¿Y quién decide qué puede ser consciente y qué no? SegúFreud, en este punto entra en juego un mecanismo denominado “represión”, que hará de barrera e impedirá que los contenidos inconscientes (reprimidos) asomen a nuestra consciencia.

 

Desde luego, el fin de este mecanismo es lograr cierto equilibrio evitando malestares a la consciencia… Aunque lamentablemente aquello que es reprimido puede devenir luego en un síntoma, generando un nuevo desequilibrio. Será a partir de que la persona esté conscientemente preparada, más apta para saber sobre aquello que desconoce, que el contenido reprimido podrá dejar de serlo.

 

Veamos ahora un ejemplo muy sencillo que ilustra lo hasta aquí expresado. Imaginate que vivís en una sociedad en la que se detesta a los payasos. En esta sociedad nada es tan grave ni tan repudiado como ser uno de ellos. Tus padres, por cierto, también los aborrecen. Lo mismo siente el resto de tus amigos y parientes. Y, desde luego, vos mismo incorporaste desde niño la creencia de que es terrible ser payaso. ¿Qué ocurriría si un día fueses a un circo, vieras a alguno de estos payasos y desearas intensamente convertirte en uno?

 

Por todo esto, es obvio que no tolerarías ni siquiera la idea de desearlo. En momentos así es cuando, para liberarte del conflicto, entra en acción el mecanismo de la “represión”, evitando que tu deseo se haga consciente. De hecho es posible que, para contrarrestar este deseo, termines aborreciendo aún más a los payasos.

 

Sin embargo, durante la noche, cuando tu consciencia se apaga y te entregás al sueño, es factible que el contenido inconsciente logre vencer la represión y que sueñes que hacés maravillosas piruetas con tu reluciente nariz colorada. Ya apagada la consciencia, tu verdadero deseo podrá emerger dando fruto a un sueño en el que sos quien en verdad deseás ser.

 

Pero como antes te comentaba, lo reprimido puede generar síntomas. De allí que tal vez, un día, afectado por diferentes malestares que no comprendés, acudas a un psicoanalista buscando una solución. Y si durante las sesiones le contás el sueño que tuviste, seguramente tu analista te advierta que estás hablando de un deseo del cual aún no sos consciente.

 

Y claro, debe dejar de ser inconsciente para que cesen tus diferentes malestares. Posiblemente, el psicoanalista te interrogará acerca de tu opinión sobre los payasos, cuestionará tus creencias y te llevará a poner en tela de juicio ciertos mandatos que tenés incorporados.

 

¿El objetivo de esto? Que conscientemente puedas permitirte lo que antes no podías soportar, para que así lo inconsciente pueda vencer la represión y abrirse paso hacia tu consciencia. Y una vez consciente de tu verdadero deseo, y a medida que le quites peso a la mirada social y vayas modificando tu propio juicio, tus malestares irán cediendo, acercándote al equilibrio… A una vida más plena y saludable.