¿Existe la envidia sana?

Tendemos a sentirla hacia personas de nuestro mismo sexo y edad similar, qué dice la Ciencia sobre este sentimiento 

¿Qué dice la ciencia sobre la envidia sana?
Más que un cosquilleo: ¿Qué dice la ciencia sobre la envidia sana?

La envidia sana es la variable menos mala de la envidia, ese el malestar que genera el bien ajeno o el deseo de algo que se no se posee y que otro sí lo tiene.

La psicología señala que es un sentimiento inherente al ser humano y que tiene una faceta positiva. Es nada más ni nada menos que un mecanismo de defensa.

La envidia buena o la enviada mala

Un estudio publicado recientemente indica que existen diferencias claras entre la envidia sana y la que no lo es. Incluso, los alemanes tienen una palabra para referirse a la mala: schadenfreude. Esta es la alegría por el mal ajeno o esa satisfacción que se siente con la desgracia del otro.

Sin dudas, la schadenfreude es muy distinta al sentimiento de querer un objeto o cualidad que tiene otro, como es la envidia buena. Pero en definitiva ambas son envidia.

En este sentido, Maribí Pereira, psicóloga y directora del Instituto Superior de Estudios Psicológicos de Madrid, señala que  “la envidia es en sí una defensa contra la percepción de la propia inferioridad: se odia a otro para no sentir odio contra uno mismo”.

Entonces, la envidia suele ser una reacción ante las experiencias de minusvaloración y desvalimiento en la infancia que terminan afectando al ego de la persona que las experimenta.

Al fin y al cabo, envidiar el ascenso de un amigo o las vacaciones de un contacto de Facebook puede no ser tan malo como alegrarse de la desgracia del otro, pero la raíz es la misma: desear lo que tiene el otro.

Investigaciones recientes sobre la envidia

Un experimento realizado en la Universidad de Chicago, demostró que tenemos más envidia de las cosas que aún no han sucedido.

El estudio observó este sentimiento a lo largo del mes de febrero. Las semanas previas a San Valentín (14 de ese mes) la envidia iba creciendo y las semanas posteriores fue decayendo. A los participantes les molestaba pensar que otros iban a celebrar mientras ellos no tenían nadie con quien hacerlo.

También otro estudio señala que esa codicia puede ser positiva ya que motiva, puede hacer que algo mejore en la autoestima y lo empuje a la superación. Sin embargo, Pereira duda de que eso sea envidia.

Además, de acuerdo con la  investigación realizada por la Universidad de California, la envidia se produce casi siempre hacia personas de tu mismo sexo y edad similar. Una doctora en letras difícilmente envidie los goles que metió Mesi.

Este estudio también de mostró que los objetos de envidia van cambiando a lo largo de la vida. Mientras somos chicos o jóvenes envidiamos el éxito escolar, romántico o social y la apariencia física. Cuando vamos siendo mayores envidiamos el estatus y el dinero.

Más características de la envidia

Otra característica de la envidia es que la mala se asocia con la codicia y la envidia sanacon el deseo de superación. “Yo la definiría más como admiración y motivación extrínseca, a partir de la cual el otro nos inspira para lograr objetivos y metas que, en un primer momento, pueden parecer inalcanzables”, explica la psicóloga.

“Cuando es intensa, constante y dirigida hacia una persona nunca constituye una experiencia placentera, positiva ni funcional (es un sentimiento que no sirve para nada)”, dice Pereira.

Para finalizar, “el que odia se sabe pequeño, insignificante, y para no lidiar con el sufrimiento echa mano de un mecanismo de defensa, que es el menosprecio”, advierte Pereira.

 

Fuente: El País