Especialistas explican por qué no podés dejar de mirarte a vos mismo en las videollamadas

Especialistas explican por qué no podés dejar de mirarte a vos mismo en las videollamadas

Un ciberpsicólogo detalla porque el fenómeno en los contactos virtuales es un en realidad más común de lo que parece.

La virtualidad se estableció más de lo normal en tiempos de cuarentena para todos: familia, amistades, clases y relaciones laborales. Aplicaciones como Zoom, Whatsapp, Google Meeet, entre otras, pasaron a hacer corrientes y afectarnos en nuestras percepciones frente a otros y nosotros mismos.

 

Para llevarlo a cifras actuales, Zoom pasó de 10 millones de usuario a un poco más de 300 millones en los últimos tres meses, todo gracias a la cuarentena por el Covid-19. Mientras que Google Meet llegó a 100 millones de participantes en reuniones diarias y Microsoft Temas arribó a 75 millones de personas activas diarias.

 

Videollamda por Whatsapp.

 

Videollamda por Whatsapp.

 

“Muchos adolescentes lidian con algo llamado audiencia imaginaria, esta creencia en sus mentes de que las personas a su alrededor realmente están prestando atención a cada movimiento que hacen”, explicó el ciberpsicólogo Andrew Franklin, en Insider. Lo que aclaró un poco el tema para quienes en estos días sienten estrés por tanto contacto virtual.

 

Sobre el fenómeno de audiencia imaginaria, y cómo afecta según la edad de cada persona, sostuvo: “No necesariamente desaparece en la edad adulta. Las personas se vuelven extremadamente conscientes de sí mismas y piensan que los ojos están puestos en ellas. Cuando en realidad, no están siendo examinadas o criticadas en la medida en que piensan que lo están”. Todo esto teniendo en cuenta que en la vida real una conversación conlleva más que palabras. Los gestos, el tono de voz, las expresiones faciales y el lenguaje corporal suelen servirnos para interpretar lo que está sucediendo.

 

Google ofrece Duo y Google Meet.

 

Google ofrece Duo y Google Meet.

 

“Es llamativo que en algunas ocasiones estemos sobresaturados de comunicación, información y actividades de todo tipo (culturales, recreativas, tutoriales sobre diversas temáticas) que se realizan de forma virtual y hasta pueden llegar a producir estrés cuando uno se siente sobreexigido”, opinó la psicoanalista Fiorella Litvinoff.

La especialista también explicó que muchas veces uno puede sentirse demandado por otros por mensajes no respondido o la velocidad se da el ida y vuelta. “Demanda infinita”, así categorizó el fenómeno que en cuarentena se agudizó por miedo a perder relaciones por la falta de contacto directo. Por eso, Litvinoff marca que es importante saber cuándo necesitamos un descanso de esta aparente comunicación sin fin y evitar esa demanda constante.

Zoom.

Zoom.

Con respecto a las videoconferencias que se están usando cada vez más para clases o reuniones de trabajo, expertos observaron que a muchos les resulta difícil no fijarse en sí mismas. Mientras hablas, te estás viendo vocalizar las palabras y reaccionar a lo que otras personas están diciendo. A medida que te ves a ti mismo, empiezas a preguntarte cómo te ven los demás también, y eso, combinado con la presión del contacto visual prolongado, puede ser agotador.

Los consejos de Franklin para este caso que generan inseguridad y estrés son sugerir una llamada telefónica. “No tengas miedo de escribir lo que querés decir de antemano. Garabatear o caminar durante una llamada puede ayudar a la concentración. Y recuerda, si te estás mirando a ti mismo, es probable que todos los demás también estén haciendo lo mismo”, expresó el ciberpsicólogo.